Museo de Reproducciones de Bilbao: coge el cincel y corre

Todos vamos de turismo a Bilbao fundamentalmente por el Museo Guggenheim, su casco histórico y, si aprieta el hambre, sus pintxos. La capital vizcaína sorprende mucho más allá de esto, y a menos que pases por ella durante pocas horas, no hay excusa para visitar otros lugares increíbles. Si eres un fanático del arte, o simplemente de lo inaudito, debes visitar el Museo de Reproducciones. Tiene más de inaudito que de arte. ¡Y es que concentra en un sólo espacio las obras artísticas más universales! No hay necesidad de viajar a Italia, Grecia o Francia. ¿Teniendo Bilbao? Para qué.




Claro que el Museo de Reproducciones tiene trampa y cartón, casi que a partes iguales. Se trata de una exhibición de copias en un material menos costoso. No es nada nuevo. De hecho es uno de los museos más antiguos de Bilbao, pues se inauguró en 1927 (sí, pertenece a la misma generación poética). Realmente era ya una época en el que el arte de las reproducciones ya estaba desfasada. Era una moda durante el siglo anterior, como modo de llevar la cultura al pueblo. Aún así Manuel Ramírez Escudero apostó por su creación y ahí sigue. Éste fue el presidente de su patronato hasta 1967, ¡que no es poco!

El Museo de Reproducciones de Bilbao (Bilboko Berreginen Museoa) comenzó a andar también con un fin didáctico. Los alumnos de Bellas Artes de la Escuela de Artes y Oficios encontraron aquí su taller de trabajo. No son copias cualquiera, sino que están trabajadas directamente desde sus piezas originales. Hasta Bilbao llegaban obras desde el Museo Británico, los Museos Vaticanos, Madrid o Múnich. Con el paso del tiempo se ha ido conformando una colección de arte clásico, eminentemente escultórica.

Reproducción del Altar de Zeus (Museos Berlineses).

Desde su inauguración, el Museo de Reproducciones de Bilbao ha contado con varias sedes a lo largo de su historia. Comenzó en los bajos de las Escuelas de Berastegi hasta pasar a la Calle Conde Mirasol. Hoy en día se encuentra aquí su centro administrativo y didáctico, ya que en 2006 la colección pasó a la antigua Iglesia del Corazón de María. El lugar es excelente, pues conjuga la escultura con la arquitectura. El edificio, de orden neoclásico, no es muy antiguo (fines del siglo XIX). Pero contemplar las obras entre columnas y vidrieras hace que el ambiente sea aún más místico.

El Discóbolo (Taller de Benito Bartolozzi) haciendo lo suyo.

Nosotros visitamos el Museo de Reproducciones de Bilbao durante nuestro viaje de turismo ‘express’ por el País Vasco en 4 días. Aunque algo retirado del centro, se encuentra a tiro de piedra. Está a 10 minutos caminando desde la Estación de Abando de Indalecio Prieto. Ojito al planear la visita porque su horario es partido, de 10 a 13.30 y de 16 a 19h. Los domingos está hasta las 14h y cierra los lunes. En cuanto a precios, la entrada general es de 3€, siendo gratis los jueves en el día del museo. También incluye el acceso al yacimiento de la Plaza del Corazón de María (siempre previa reserva), bajo el cual están los restos del Convento de San Francisco, de fines del siglo XV.

Sinceramente, el precio no se ajusta a lo que el Museo de Reproducciones de Bilbao ofrece. Y a partir de ahora voy a ser franco. Para empezar, el contenido me pareció demasiado corto. Es cierto que en la planta baja hay un despliegue que podría resultar fabuloso. Aquí están obras tan magnas como el Laocoonte y sus Hijos o la Victoria de Samotracia. Podría resultar, pero no. No existe un impacto visual. De hecho, no se aprovecha bien el espacio. Parte de la sala está pintada de un rojo horroroso que daña la vista y nada tiene que ver con lo diáfano de lo clásico. En la parte alta se pueden apreciar mejor estas obras. Pero no cabe esperar mucho más…

Planta superior del Museo de Reproducciones, donde se halla también el taller.

El taller parece que comparte espacio con el resto de las obras en la planta superior. No pedimos que haya un guía, pero ni siquiera se nos ofrece un folleto de mano que nos de una idea del recorrido. Tampoco hay paneles que expliquen la historia de cada obra, un resumen que refleje la importancia del valor cultural de cada reproducción. En líneas generales, las esculturas clásicas son muy parecidas a las originales (pese a que alguna que otra era imitación de verbena). Pero da la impresión de que es el propio visitante el que tiene que imaginarse el contexto y, como vayas y no tengas una base de historia del arte, vas a estar más perdido que Bambi a la salida del colegio.

Desde luego que el Museo de Reproducciones de Bilbao es curioso, pero va más encaminado hacia un sentido negativo. Salvo que seas fanático del arte y que no tengas la intención de viajar por Europa para ver las obras originales, quizás te interese la visita. Al fin y al cabo un museo de esta temática no es muy común en España, y puede resultar «novedoso». Sin embargo a grandes rasgos es un algo bastante prescindible y no está a la altura de las cosas que hacer en Bilbao sí o sí.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

VACACIONA2 es responsable del tratamiento de datos con fines determinados, explícitos y legítimos. Además, serán tratados de forma lícita, leal y transparente. Conservaremos dichos datos durante nuestra relación y mientras nos obliguen las leyes. El usuario podrá ejercer su derecho de acceso, rectificación, supresión, oposición y portabilidad enviándonos un email a hola@vacaciona2.com. Para ampliar información, visite nuestra página de política de privacidad.