Cómo visitar el Congreso de los Diputados: ¡siéntete un político!

¡Bien nos gusta marcharnos de puente cada principios de diciembre! Quienes se queden por Madrid tienen la oportunidad, como todos los años, de rendir tributo a la festividad del día 6. En tal fecha, en el año 1978, el pueblo votó en un 89,98% a favor de la Constitución Española, mediante un referéndum consultivo. Por este motivo se celebran jornadas de puertas abiertas en el Congreso de los Diputados anualmente alrededor de esos días. Es en este «palacete» donde se aprueban las leyes que modernizan la Carta Magna y la adapta a nuestros tiempos. Es frecuente sufrir largas colas para tomarse el chocolatito de cortesía a la entrada y merodear por el hemiciclo como si fuéramos políticos. No es que valga la pena. ¡Es que es necesario! Así es una visita en las Cortes Generales españolas.




Aprobada el 27 de diciembre de 1978 en el propio Congreso de los Diputados, la Constitución Española sigue a todos los efectos vigente en nuestros días. No vamos a negar que tiene ya una edad, que se nota con la constante (y necesaria) evolución de la sociedad española. De ahí que en la Cortes Generales, en pleno centro de Madrid, se reúnan periódicamente los diputados elegidos cada cuatro años (o cuando los líderes políticos convocan elecciones porque se llevan a matar y necesitan un refrendo popular). Los 350 representantes de distintas ideologías votan por nosotros sobre leyes necesarias en la adopción de nuevas formas de vivir, más igualitarias en todos sus ámbitos, o que hacen frente a las debacles económicos o sociales de cada momento.

¡Incluso yo formo parte del Congreso de los Diputados!

Dejando ya de lado la teórica constitucional, que eso se lo vamos a dejar a los opositores, la visita al Congreso de los Diputados en Madrid debería ser obligada incluso para quienes vienen de turismo. El Palacio de Las Cortes forma parte del patrimonio cultural de Madrid. De hecho es un icono de la arquitectura neoclásica, inaugurado por la reina Isabel II en 1850. Ocupa el solar del antiguo Convento del Espíritu Santo, donde se celebraron temporalmente las reuniones del gobierno progresista. La obra, de Narciso Pascual Colomer, destaca por sus columnas corintias y su frontón triangular que representa a España y la Constitución. Pero si hay una imagen que sobresalga por encima de todas es la de los leones de bronce, fundidos con los cañones del enemigo en la Guerra de África. En cuanto a sus colosales puertas, en realidad sólo se abren cuando el Rey inaugura las sesiones parlamentarias.

Realmente los diputados entran por la calle de Floridablanca, que es donde se parapetan los periodistas buscando unas declaraciones o informando de las sesiones parlamentarias más «calientes»… Sin embargo la visita al Congreso de los Diputados en sus jornadas de puertas abiertas se abren desde el número contrario. Hay que hacer cola dando la vuelta por la Calle Fernanflor y la Calle Zorrilla. Hay montada una carpa donde se recibe al visitante con chocolate, café o incluso caldo (hay que recordar que esta época en Madrid hace un frío que pela y la espera te congela hasta las uñas de los pies). Aquí hay organizada una especie de photocall con la Constitución Española, para empezar a fardar de la visita al Palacio de las Cortes en redes sociales.

Cómo para no saber lo que pone en el Preámbulo de la Constitución…

Otra ocasión extraordinaria en la que la puerta de los leones se abre es con motivo de dichas jornadas de puertas abiertas. La visita al Congreso de los Diputados prosigue en el vestíbulo principal o de Isabel II. Alberga la Constitución de 1812, la de Cádiz (sí, la «Pepa», la primerísima de España). En la sala de conferencia o Sala de los Pasos Perdidos habrá un guía donde resumirá por grupos el recorrido por el Palacio de las Cortes. A continuación nos espera la Sala del Reloj (por el reloj astronómico que guarda) y la Sala de la Constitución (expone un ejemplar manuscrito de 1978). Esta parte del recorrido recuerda mucho a la de los palacios reales en Madrid, pues el gusto es igual de exquisito.

Sala de los Pasos Perdidos, donde se inicia la visita.

La siguiente visita es la más esperada por todos, ¡el hemiciclo! La de veces que habremos visto el salón de sesiones por la televisión. Podemos deambular por el como si estuviéramos en casa. Y, desde luego, sentarnos en los escaños como un diputado más. Contemplaremos el tablero desde el que votan las leyes, así como un vistazo a las pinturas evocadoras (El juramento de las Cortes de Cádiz, y María de Molina presentando a su hijo ante las Cortes de Valladolid). También se nos abrirán los ojos con las efigies de los Reyes Católicos, la bóveda y el lucernario. No podremos evitar echar una mirada morbosa hacia los agujeros que se mantienen de modo simbólico en el techo, cuando Fernando Tejero y los suyos entraron en el hemiciclo durante el golpe de estado el 23 de febrero de 1981. Probablemente podamos compartir asiento durante las jornadas de puertas abiertas en el Congreso de los Diputados con alguno de sus titulares, ya que suelen acercarse para recibir a los visitantes.

¡Y viva la fiesta de la democracia!

Ni mucho menos debes pensar si haces una visita al Palacio de Las Cortes que la cosa acaba aquí. El recorrido prosigue por la primera planta, en la Sala de Mariana Pineda donde veremos una representación de la propia defensora de la libertad tras la Revolución Liberal. Es aquí donde se proceden las reuniones de las Juntas de Portavoces de cada grupo político. Cruzando el Patio de Floridablanca acabamos en la primera parte ampliada del edificio original, donde está la Sala Constitucional. En este lugar se reúne la Comisión Permanente (con una representación de los diputados cuando no está reunido el hemiciclo entero).

El último lugar de este recorrido por el Congreso de los Diputados será la Sala Ernest Lluch, así y todo la de mayor capacidad del Congreso. Es donde se celebran las reuniones parlamentarias y otros actos. La visita al Palacio de las Cortes desemboca en la calle Cedaceros, no sin antes tener la oportunidad de llevarse a casa un ejemplar de la Constitución Española de 1978. Como bien decíamos al principio, esta visita es necesaria porque ayuda a entender la importancia de la Carta Magna, que delimita la libertad que empieza donde termina la del resto de ciudadanos. Aunque no hace falta esperar a diciembre para visitar el Congreso de los Diputados. También se puede hacer una reserva durante el resto del año para entrar en el Palacio de Las Cortes, dirigiéndose a la página web oficial, o entrando los sábados a mediodía sin reserva previa.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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