Bérgamo, la Città Alta de paso

Ay, cuánto bien hacen las aerolíneas de bajo costo a ciudades a priori desconocidas. Es el caso de Bérgamo. Nosotros viajamos a Milán principalmente, pero Ryanair «aparcó» en aquella ocasión en Orio al Serio, a las afueras de esta pequeña ciudad de Lombardía. Justo cruzamos la puerta de salida del aeropuerto y deliberamos si pasar el resto del día aquí, sin haber planificado nada. Y así hicimos, a lo loco. Conocer Bérgamo durante un día, o incluso una tarde si vamos justos de tiempo, es una grata oportunidad para viajeros exigentes. De allí nos fuimos con estampas inolvidables en la memoria (y en la del teléfono móvil, también).




El aeropuerto de Orio al Serio es precisamente la puerta de entrada y salida más importante para las aerolíneas low cost en Italia. A menudo se vende como ‘Milán’ en los buscadores de vuelos, para aumentar su tráfico. Es verdad que queda muy cerca de esta capital de la moda (a 45 minutos en tren). Pero no es menos cierto que Bérgamo tiene también una buena oferta turística. No hace falta programar al dedillo una visita para disfrutar de sus rincones. De hecho a veces hay que dejarse llevar por lo imprevisible, perderse sin saber adónde vamos a ir a parar. Bérgamo es un buena alternativa al respecto. No es muy grande, y lo más importante se encuentra concentrado en una zona conocida como Città Alta.

 

La ciudad lombarda está excelentemente organizada para el turista, incluso desde que según sale del aeropuerto de Orio al Serio. Hay paradas de autobuses bien señalizados donde marca dirección Milán o a su centro urbano. El ticket lo podemos comprar en una máquina automática, en la misma marquesina. En 15 minutos llegamos a la estación de buses, que está justo enfrente de la estación de trenes si luego era nuestro plan tirar para Milán. Tanto en una como en otra existen consignas de equipaje. En la de tren dispone de personal, por tanto más caro y sujeto a un horario. En la de bus las taquillas son exteriores, de las que elijes un tamaño e insertas una moneda. Dejar nuestro equipaje en una consigna de Bérgamo es lo mejor para pasear liberados.

La ciudad se divide en alta y baja. Tanto es así que para los bergamascos es muy simple: Città Alta y Cità Bassa. Para ir desde la estación de tren hasta esa parte superior no habrá mucha pérdida, de forma que cruzamos la Viale Papa Giovanni XXIII todo recto. Esta es la Città Bassa, que turísticamente no es diferente a cualquier otra ciudad corriente salvo que querramos ver la Pinacoteca Accademia Carrara, donde se encuentran obras de Canaleto, Rafael o Boticelli. Por lo demás, visitar Bérgamo en su parte baja no tiene mayor interés. Al final de la Viale se encuentra el funicular, un medio de transporte peculiar que es toda una experiencia si no estamos acostumbrados a ello. Es medio ascensor, medio tren… Realmente subir a pie a la Città Alta no es costoso. O al menos cuando la bajamos no sufrimos de tamañas pendientes ni de un largo trayecto.

El funicular de Bérgamo nos dejará en la Piazza Mercato delle Scarpe, que nos adentra de lleno en el espíritu medieval de esta parte. Aquí era donde se hallaba el gremio de los zapateros, desde el siglo XV. A partir de entonces gozamos de ese halo urbano que nos retrotrae siglos atrás: callejuelas estrechas, todas desiguales, flanqueadas por edificios en piedra y austeramente decorados. Quizás por ello conviene hacerse con un mapa para no perderse demasiado y no acabar dando en los mismos sitios. A nosotros nos pasaba, si bien es cierto que cada ciertas distancias se colocan paneles con el mapa y señalizaciones de la zona para refrescar la orientación.

Existen cuatro zonas en la Città Alta de Bérgamo que conviene disfrutar más que nada. La principal es la de la Piazza Vecchia, quizás la más encantadora del lugar. Sobra decir que en otro tiempo fue el centro de la vida social y económica. Nada más subir las escaleras, dando la espalda a la Biblioteca Cívica o viejo ayuntamiento, se nos abre una plaza de composición fantástica. El Palazzo de la Potestá, los escalones hacia el Campanone, la fuente Contarini, las terrazas de bares y restaurantes, las palomas contraponiendo los colores agrestes del sitio… Hace que se convierta en un lugar mágico. De hecho, el renombrado arquitecto Le Corbusier también quedó prendado por su poder. “No se puede mover ni una piedra, sería un delito”. ¡Cuánto te entendemos, Carlos Eduardo!

No te despistes. Tras el Pallazo della Regione se encuentra la Piazza del Duomo, que es otra de las curiosas maravillas de Bérgamo. Aquí se encuentran pegados tres templos, que el de menor importancia va a ser precisamente la Catedral. Los ojos se nos fueron irremediablemente hacia la Basílica di Santa Maggiore y a la Capilla Colleoni, de estilos bien chocantes. La primera, de orden románico con sendos leones en mármol rojizo custodiando la entrada; la segunda, con una fachada marmórea policromada que llena aún más el espacio urbano. Cómo no va a pasar más desapercibida la Catedral de San Alejandro, de estilo neoclásico. De hecho quedó relegada en una esquina indiferente, dando más protagonismo a los otros edificios.

Quizás menos popular pero de visita indispensable es la Cittadella de Bérgamo. En la frontera norte de las murallas venecianas (integradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), está el punto más fortificado de la Città Alta. Es el lugar de mayor protección contra los invasores y a su vez empleado como presidio en casos de insurrección popular. Hoy en día es un lugar manso, donde se despliegan otras terrazas modernas para el aperitivo. Atravesando la Torre della Campanella llegamos a la Piazza della Cittadella. No te vamos a engañar, el parking que se ha formado allí despista mucho del lugar y desmerece la poterna medieval, ensartada por el viejo asfalto empedrado de época romana.

Uno de los últimos puntos indispensables en el turismo en Bérgamo es la Rocca. Se trata de un complejo militar que da cabida a una fortaleza del siglo XIV y un jardín con vistas amplias tanto al skyline de la Città Alta como a los Alpes Orobie y el Valle del Po. En la actualidad es un lugar que rinde homenaje al Ottocento pictórico e incluso militar, con la historia del Risorgimento. Durante el paseo nos encontramos con cañones, un tanque o esculturas de remembranza épica.

Da gusto callejear por la Città Alta de Bérgamo. Entre un lugar y otro atravesamos callejuelas de distinto orden, desde las comerciales hasta lugares más verdes y frescos. Lo que no es tan idílico es dar con un sitio barato donde comer en Bérgamo. Los lugares son entre media y alta clase, de ambiente fino y literario. No habrá espacio para comida rápida. Sin embargo existen restaurantes con menús por encima de 10€ que ofrecen comida típica italiana. Nosotros fuimos a Bgigi, uno que incluía zumos naturales (con ingredientes que nunca encajarías) y pasta fresca. No estaba nada mal, aunque las proporciones eran algo mínimas.

Así pasamos un día en la Città Alta de Bérgamo, un destino turístico de transición hacia o desde otros enclaves principales de la región lombarda de Italia. Esta posición no la desprivilegia, sino que toda transición es también fundamental a nivel de experiencias. De hecho hay quien nos ha dicho que incluso una visita a Bérgamo ha sido más gratificante que a Milán. Lo verdadero es que son muy diferentes, y hay que vivirlo para darse cuenta de ello.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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