Valle de los Caídos, una visita histórica y lúgubre

Resulta de «rabiosa actualidad» (como nos hacían escribir en los textos de Lengua Castellana para la PAU o Selectividad) la salida de Francisco Franco del Valle de los Caídos, a 47 minutos del centro de Madrid. Todavía hoy mucha gente no se puede creer este momento. Algunos a favor y otros en contra de este cambio, la cuestión es que el dictador ya no se encuentra ahí.  Dejando a un lado el «politiqueo» vamos a hablar de lo importante, de nuestra visita al Valle de los Caídos en julio de 2019. Nuestra historia fue una aventura propia de la Odisea.




Habíamos alquilado un coche con el que habíamos hecho Turismo ‘express’ por País Vasco en 4 días: itinerario y consejos. Nuestro objetivo el día después de volver a Madrid era visitar el Valle de los Caídos y luego pasar por Aranjuez y el Pardo.  Pero nuestros planes se vieron trastocados. El día anterior habíamos dejado el coche aparcado, sin darnos cuenta que nos dejamos la luces encendidas ¡Empieza la aventura!

Después de casi una hora pidiendo pinzas que no funcionaban, baterías portátiles que no arrancaban el coche, etc., nos enteramos que cerca hay un taller. Ellos, muy amables, nos ayudaron a dar el «chispazo» suficiente al coche como para poder irnos. Eso sí, después de una hora de lucha incansable contra este problema y contra el calor. Una vez resuelto el problema nos fuimos disparados para el Valle de los Caídos, en la Sierra de Guadarrama. Era uno de esos días de visita gratuita de turismo al lugar (miércoles y jueves por la tarde).

Lo primero que nos impresionó es la distancia desde la puerta. La verdad es que los que vayan a pie desde la carretera tienen mucho que recorrer. Que conste que nosotros fuimos con la intención de ver ese lugar y todavía con la idea en la mente de que era muy difícil que sacaran al dictador de ahí. Era más una visita de «morbo» que de política. Primero paramos por debajo del templo-mausoleo. En la zona donde está el monasterio y un medio hotel que tienen ahí montado (para ganarse «unos durillos»). 

Resulta curioso que en esa zona del Valle de los Caídos haya un merendero con sus mesas y todo. Ahí, lejos de merendar, lo que hicimos fue aprovechar para beber agua en una fuente (y así hidratarnos en un caluroso día) y luego seguir hasta el mausoleo. Ahí había aparcamiento de sobra. Subimos unas escaleras para llegar a la gran plaza famosa por la televisión. Desde ahí se puede comprobar la magnitud de la cruz y las puertas de entrada al mausoleo. 

En la plaza pudimos comprobar que habían desde personas mayores a gente joven… e incluso familias (una incluso con su bebé recién nacido) que habían decidido el «día gratis» para visitar la zona. Algunos se notaba que habían ido como nosotros para ver un poco de qué iba ese lugar. Otros se veía claramente que estaban ahí más por motivos ideológicos (algo en lo que no vamos a profundizar).

Cuando entramos en el Valle de los Caídos rápidamente uno se percata de la humedad. En el interior hay una tienda de souvernirs (sí, souvenirs).  La humedad va siendo mayor mientras se va entrando más en el edifico (en dirección al templo). El oscuro pasillo está decorado con tapices (siglos XVI al XX) y algunas esculturas religiosas. Una vez se llega a la basílica en frente del altar mayor estaba (y sigue estando) la tumba de Primo de Rivera y en la parte trasera la de Franco (la más concurrida). No podemos enseñar fotografías del interior porque está prohibido hacerlas. 

En las capillas laterales la basílica están las puertas que dan acceso a los famosos columbarios donde están restos tanto de soldados de la Guerra Civil del bando nacional o franquista como de los republicanos. Por supuesto esta zona está completamente cerrada al acceso de las personas. 




De la basílica del Valle de los Caídos solo podemos decir que era bastante oscura (es normal que no entrara luz natural, pues estaba dentro de la montaña) y que queda bien clara la intención de crear una obra de gran formato por parte de Franco en España. Por otro lado también hay que decir que el tamaño del templo así como el uso de materiales nobles (piedra, mármol, etc.) le da un cierto parecido a la arquitectura fascista que se puede encontrar en Italia o Alemania. 

Tras esta visita al Valle de los Caídos nos preparamos para seguir con nuestro tour. Nuestro siguiente destino fue ir al Palacio de Aranjuez. La visita a El Pardo va a tener que esperar. 

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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