10 cosas que hacer en Mónaco sí o sí

Mónaco es una ciudad elitista tan sólo si la quieres ver así. El país de la Costa Azul es el destino preferido de la alta sociedad europea, eso es cierto. Pero no mentimos al decir que tiene atracciones que disfrutar sin que nuestra cartera sangre a borbotones. Si te decides a hacer turismo por el país monegasco, te vamos a recomendar una serie de cosas imprescindibles que hacer y disfrutar al menos durante las horas que estés por allí. Eso sí, vete preparando las piernas porque vas a subir y bajar pendientes sin tiempo para tomar aliento. Prepara el puntero, porque estas son las 10 cosas que hacer en Mónaco sí o sí.



  1. Entrar por el Casino de Mónaco como un marqués. La entrada al famoso Casino monegasco es gratuito. Te revisan el bolso o mochila en caso de llevarlo, pero poco más. Una vez en el vestíbulo podrás apreciar el estilo ampuloso del edificio en su interior, con frescos y columnas deslumbrantes. Tendrás acceso a su cafetería, a la tienda de souvenirs y a una pequeña sala de tragaperras. Si deseas acceder a sus salas, es necesario ir bien vestido y pagar el acceso (no incluye la Ópera). Con llegar hasta aquí ya puedes darte con un canto en los dientes… de oro.

  2. Saludar a Fernando Botero. El famoso escultor colombiano reside precisamente en Mónaco. No sabemos la dirección de su estudio, pero quién sabe si te lo puedes encontrar en el Spar de la Plaza de Armas… Si no tienes la oportunidad de saludarlo en persona, al menos puedes saludar a algunas de sus obras figurativas. A espaldas del Casino de Mónaco se encuentra la escultura de Adán y Eva. El hombre y la mujer, sin más artificios que sus anchas carnes (típico de Botero), se muestran como son a la Costa Azul.

  3. Sentir el vértigo del Rally de Montecarlo. Justo debajo del Casino de Mónaco se encuentra el túnel que une Larvotto con La Condomina. Puedes utilizar uno de los ascensores públicos para acceder directamente a el. Se trata de uno de los recorridos del popular Gran Premio de Mónaco, que desde 1929 se lleva celebrando anualmente en el mes de mayo. El resto del año no es que te vayas a encontrar un tráfico vertiginoso. Pero cuando llegas a este punto y te imaginas el rugir de los coches del Grand Prix puedes incluso llegar hasta a marearte.

  4. Chismorrear los lujosos yates de La Condomina. Es eso. O te alquilas uno por un módico precio (si eres Amancio Ortega) o te desconsuelas mirándolos desde fuera. Nosotros cruzamos las pasarelas flotantes de La Condomina, porque entendemos que deslumbrarnos con ellos es una de las cosas que hacer en Mónaco tan típicas si no eres millinario. Muchos de ellos parecen gigantes y la vista no llega ni a alcanzar lo que hay dentro. No es de extrañar que aquí se celebre la feria anual de yates. En el Monaco Yacht Show hay embarcaciones que llegan a alcanzar los 2.500 millones de dólares.

  5. Posar en el marco de La Roca. Es algo exhausto subir la Avenida de La Puerta Nueva hacia La Roca (a la bajada descubrimos que había un ascensor público frente a la Plaza de Armas). Pero para quienes se atrevan a este maratón a pie hay una recompensa: unos banquitos a la sombra, una fuente de agua fresca y, tan-ta-ta-chán, un enorme marco con vistas a La Condomina. Es un lugar donde nos volvimos locos haciéndonos fotos, en todas las poses (siempre que la gente que pasea por detrás nos lo permitiese). Una de las indispensables cosas que hacer en Mónaco es llevarse su propia postal de aquí.

  6. ‘Bucear’ por el Museo Oceanográfico de Mónaco. Por falta de tiempo no pudimos acceder a una de las mayores atracciones turísticas del pequeño país. Y eso que la teníamos en nuestra lista. Pero si vas con tranquilidad, una de las cosas que hacer en Mónaco impepinablemente es visitar el Oceanográfico. El edificio por fuera ya es de por sí descomunal. Construido en 1910 sobre el escarpado acantilado, se eleva a 85 metros del mar. Contiene no sólo restos marinos sino también un acuario en su sótano con 4.000 especies de peces. Si Jacques Cousteau fue su director durante años, es que merece la pena verlo.

  7. Perderse por las calles de La Roca. La verdad es que no hay mucho donde perderse en el gran monolito sobre el mar. Pero es la zona más turística del país de los Grimaldi. Se trata de su distrito más antiguo. De hecho aquí se encuentran los organismos gubernamentales y el Palacio del Príncipe. Algunas de sus calles son estrechas pero llenas de vida: tiendas, restaurantes… Suelta el mapa, que no te va a hacer falta, y déjate llevar por la ciudad vieja. Es una de las cosas que hacer en Mónaco de cualquier forma.

  8. Ver el cambio de guardia real. Algunas de las monarquías europeas han perpetuado este ceremonial militar de forma que se ha convertido en atracciones turísticas. La del Cuerpo de Carabineros no iba a ser menos. Este ejército fue creado en 1817 para velar por la familia Grimaldi y sus posesiones, así como controlar el orden público. Cada día, a las 11.55 de la mañana, se turnan en un ritual cuanto menos peculiar. Si llegas tarde, al menos te encontrarás con un soldado haciendo su especial ronda frente a la puerta del Palacio del Príncipe.

  9. Entrar en el Palacio del Príncipe. Pues sí. Es posible visitar el único palacio monegasco (a diferencia de las restantes monarquías europeas, los Grimaldi no cuentan con un territorio más amplio como para tener una casona de veraneo o un palacete de caza). Aunque sus orígenes se remontan al siglo XIII, ha sufrido cambios pues los sucesivos monarcas lo han hecho a su gusto. Los turistas pueden pasear por el Patio de Honor, sus galerías y sus salones, repletos de cuadros y muebles de época. La entrada es de 8€ y abre de 10 a 18h (una horita más en verano). Más información aquí.

  10. Darse un chapuzón en la playa de Larvotto. Aunque Mónaco es todo costa, realmente sólo tiene una playa (porque es más rocosa que nada). Sus aguas son tranquilas, ideal para todo el público. Su extensión de 400 metros se divide en dos bahías. Sería una guinda suculenta para terminar el día en el segundo país más pequeño del mundo. Si no llevas bañador, al menos puedes pasear por la Avenida Grace Kelly, que bordea la Playa de Larvotto.




Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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