Guía ‘low cost’ para no perderse nada de la Costa Azul

Quién no ha soñado alguna vez con viajar a la Costa Azul, en Francia. El cine clásico o las revistas más glamurosas son armas de disuasión bastante poderosas, y a ellas nos hemos rendido. Durante la semana santa de 2019 recorrimos algunos pueblos de la Ribera Francesa, los cuales disfrutamos a base de bien. Van más allá del lujo o del ambiente festivo que prometen. Son localidades con un encanto especial, también de tranquilidad e incluso arte. Pero organizar un viaje a la Costa Azul no es demasiado fácil ni mucho menos barato, y eso lo aprendimos in situ. Si pensáis hacer turismo por la Riviera Francesa y con un presupuesto limitado, os sugerimos dedicar unos minutos a nuestra guía ‘low cost’ para gozar de la Costa Azul sin salir escaldado.



Qué es la Costa Azul.

Cuando nos ponemos a pensar en qué sitios vamos a ir a parar, la mente nos lleva a Mónaco, Niza, Cannes o Saint-Tropez. Sin embargo la Costa Azul muchísimo más que eso. Engloba el resto del litoral mediterráneo francés en su parte sureste. Podríamos decir que va desde Mentón, en la frontera con Italia, hasta Marsella (aproximadamente unos 250 kilómetros los separa). Además, se concibe que algunos pueblos del interior cercanos a la costa también forman parte. Pero no nos vamos a engañar. Sólo unos pocos pueblos ostentan la popularidad, que no quiere decir que los demás no sean bellos (lo más probable es que te sorprendan).

La popularidad de la Riviera Francesa como centro de turismo comenzó en el siglo XIX. El escritor Stéphen Liégeard acuñó este término (Côte d’Azur) como título de su obra en 1887. Desde entonces la aristocracia europea fue recalando a este lado del Mediterráneo, atraída por sus aguas claras y por su clima templado. Damos fe de que todo eso es cierto, pues lo comprobamos nada más atravesar la frontera italiana. El sol y la temperatura moderada nos acompañó durante toda esa semana (justo cuando en España llovía y tiritaba de frío).

El Puerto de La Condomina, en Mónaco, estaba siendo puesta patas arriba para el próximo Gran Premio de Mónaco.

Qué pueblos ver en la Costa Azul.

Pues eso va a depender de muchos factores: el tiempo del que dispongas, si vas en coche o en transporte público, pero también de tus gustos. No es lo mismo ir a la abarrotada playa de Niza que a las tranquilas calas de En-Vau. También variará si quieres hacer senderismo, o deportes acuáticos. En realidad a nosotros nos interesaba más conocer los cascos antiguos de las principales ciudades de la Ribera Francesa, conocer su cultura a pie de calle. Vamos, que fuimos a lo más conocido: Niza, Montecarlo, Cannes y Saint-Tropez. Pero también se nos hizo de paso Antibes y Mentón. Son los seis lugares de la Costa Azul que visitamos en nada más y nada menos que tres días.

Por lo general, te podemos decir que cada uno de ellos basta con visitarlos en medio día. Cuando en una mañana recorríamos uno, ya por la tarde estábamos en otro. No son ciudades muy grandes, por lo que si vas en un plan como el nuestro no necesitarás más. Tampoco fuimos a fuego, sino a paso ligero. Nos parábamos a tomar un heladito, a sentarnos en un banco a charlar frente al mar y esas cosas ociosas de las que uno debe darse el capricho haciendo turismo en la Costa Azul.

En Niza disfrutamos de un helado de los más variados (e insólitos) sabores.

Alquilar coche en la Costa Azul o usar transporte público.

He aquí un gran dilema. Recorrer la Ribera Francesa no es como recorrer Londres, que son como cuatro de estas ciudades juntas y dispones de un desplazamiento por metro o bus fácilmente. Saltar de una ciudad a otra requerirá esfuerzos, y cualquiera de las opciones tiene sus pros y sus contras. Si decides usar el transporte público ten en cuenta los trasbordos, el tiempo que dedicas ir de una estación a otra y luego llegar hasta el centro, que no siempre están cerca. No hablemos ya de depender de sus horarios, que hacen que vayas a contrarreloj. Lo bueno que tiene el transporte público en la Costa Azul es que es barato. Por ejemplo, de Niza a Montecarlo el viaje en tren son 4€. O de Niza a Cannes, 7€

La otra alternativa es ir en coche. Hay viajeros que tienen uno y se marchan con el suyo propio. Uf, pero vete tú a hacer mil kilómetros… Si no te preocupa el tiempo o el repostaje de gasolina, nos cambiamos por tí. Nos queda alquilar un coche en la Costa Azul. Lo mejor es ir desde casa con una reserva, ya que de lo contrario nos arriesgamos a que no haya disponibilidad (según la época) y te arriesgas sí o sí a que te salga por un ojo. Hay buscadores de alquiler de coches ‘low cost’ como Autoeurope o Rastreator que suelen comparar precios competitivos. Lo que pasa es que a diferencia de España va a ser siempre alto. Suma que si además recoges un vehículo en Niza y lo dejas en otra ciudad, ya es un recargo de por lo menos de 80€. Recuerda que si optas por un coche, ten nota de nuestros otros consejos de road trip barato o ‘low cost’.

Este no fue el coche del que disfrutamos en nuestro ‘road trip’ por la Costa Azul. Pero hacerse fotos es gratis.

Alquilar coche en la Costa Azul: muchas precauciones.

Pues sí. Nosotros nos decidimos por alquilar un coche en la Costa Azul, a sabiendas de que nos saldría algo más caro que el transporte público. Queríamos tener un total movimiento y visitar las ciudades de la Riviera Francesa sin preocupaciones. ¿La experiencia? Que aún así las tuvimos. Las autopistas de Francia están llenísimas de peajes. Al principio no lo calculamos y cuando no era pagar 1,60€ entre Niza y Antibes, eran 7€ entre Cannes y Saint-Tropez. Aprendimos del error y usamos la opción de obtener ruta sin peaje por Google Maps. El tiempo de más que gastábamos en medias distancias era de media hora. Al menos nos servía para ver pueblos pequeños en el camino, algo diferente de la Ribera Francesa.

Otro gran problema con el que nos encontramos (y grave) fue el parking. Venimos de un road trip por la Ruta del Quijote exprés que fue una maravilla. Claro que no es lo mismo ir a ciudades con un gran parque automovilístico. Aparcar en el centro era toda una odisea. Perdíamos mucho tiempo buscando una plaza libre. Hay que añadir que todo está lleno de parking azul en Francia. Podíamos pagar un euro o 1,5€ por hora. No está mal, una ganga en comparación con los parkings privados. Ahí sí que nos desperramos. En el Parking Grimaldi de Niza pagamos 13€ por cuatro horas, ¡y 19€ en el parking del Golden Square de Montecarlo! Un viaje barato a la Costa Azul sale bastante difícil.

Ya podemos ir pidiendo un préstamo para dejar el coche en Mónaco.

Alojamiento en la Costa Azul.

No tuvimos demasiados problemas para dar con un sitio rentable donde quedarse. También influyó mucho si nos movíamos en coche o no. Si no dispones de un vehículo propio, lo mejor es pillar alojamiento en el centro. Niza es emplazamiento estratégico para quedarse pues está entre Montecarlo y Cannes. A medida que nos desplacemos sería cuestión de mirar otros alojamientos. Los hostales y albergues no son opciones tan económicas, así que las viviendas vacacionales nos las planteamos en un principio. Como decidimos ir en coche, nos permitimos coger un aparthotel a las afueras de Antibes (una ciudad menos turística que aquellas y, por lo tanto, más baratas) llamado Odalys City Antibes Olympe.





Sitios baratos donde comer en la Costa Azul.

Complicado, complicadito. Si lo tuyo es comer algo típico y por poco dinero, vete olvidando. Lo más cercano que nos permitimos fue en la Rue Saint Michel, que es la calle más comercial de Mentón. En el restaurante Le Lido hay un menú de 15€ con ensalada, y un plato con atún fresco. El postre, tartaleta de limón, fue una maravilla. Por lo general convertimos a los McDonald’s de la Riviera Francesa en nuestras casas de acogida. Aún así encontramos otros sitios baratos donde comer en la Costa Azul que, aún siendo también de comida rápida o internacional, están muy bien. Otra alternativa económica fue tirar de supermercados para las cenas en el aparthotel o tomarnos un refrigerio a pie de calle.

¡Madre mía, cómo estaba la tartaleta de limón en Mentón!

Souvenirs en la Costa Azul.

Llega el apartado para los fans de los imanes de viaje y postales. Yo soy uno de ellos, y tengo familiares y amigos que como no les lleve un recuerdo de los viajes me degüellan. Hay que apartar un presupuesto para la sección de souvenirs, y la Ribera Francesa lo va a necesitar. Los recuerdos tampoco es que se diferencien mucho en el precio con respecto a otros destinos turísticos. Los imanes en la Costa Azul suelen costar una media de 4€, y las postales unos 0,50€. Donde hicimos nuestro agosto fue en una pequeña tienda de souvenirs en la Rue Basse de Mónaco, que tenía imanes o dedales a 1€ entre otros artículos.

No nos quedó para comprar modelitos en Saint-Tropez…

En fin, que hacer un viaje barato a la Costa Azul no es muy sencillo. Hay aspectos que uno puede controlar pero en otros hay que asimilar que se salen del límite del que pueda estar uno acostumbrado. Claro que merece la pena el gasto que requiere, eso sí. La Ribera Francesa está plagada de pueblos con encanto, callejuelas estrechas y edificios multicolores y altísimos. Hacen de los paseos algo súper agradables y llenos de calma. Y esa experiencia que nos llevamos sí que es rica e incalculable.

 

 

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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