Miniatur-Wunderland: volviendo a la niñez a lo grande

Lugares imprescindibles en una visita turística son museos, iglesias y monumentos populares. Nosotros al menos no solemos salir de ahí. Pero en nuestra estancia en Hamburgo, último destino del tour #EuropaCentra2 que nos marcamos en el verano de 2017, nos desmarcamos de la rutina y entramos en el Miniatur-Wunderland. Se trata de la la mayor exposición de modelismo ferroviario del mundo. En otras palabras: ¡unas maquetas de la hostia! La circulación de trenes de juguete fue una mera excusa para levantar enormes y detalladas reacreaciones de ciudades, montañas o estaciones que existen en la realidad. Os vamos a contar en este artículo qué vimos en ella, cómo hacer de la visita más provechosa y cómo nos lo pasamos. Os adelantamos que sólo nos faltó brincar y aplaudir como enanos.

El Miniatur-Wunderland fue una de las cosas que planeamos qué ver en Hamburgo antes de nuestro viaje. Habíamos oído hablar de este sitio, de forma que nuestro colega travel blogger El Burro Viajero ya nos advirtió que se pasó ahí dentro ¡cinco horas! Sabíamos que esta exposición de modelismo de abrió en el año 2000 y que desde entonces no ha parado de crecer, pues se siguen incorporando nuevas secciones. La verdad es que no sabemos dónde podrían caber las que están por venir, porque cuando entramos nos dio la sensación de que es un espacio muy pequeño para todo lo que ofrece. De hecho se aloja en un edificio que comparte con otras atracciones, a orillas del río Elba. Quizás ello se debe a que siempre nos lo vamos a encontrar abarrotado.

La primera señal de lo concurrido que suele estar el Miniatur-Wunderland es la cola para las entradas y ¡el tiempo de espera! El público no entra inmediatamente si el aforo está cubierto, que es algo bastante habitual. Según vaya saliendo gente van llamando por numeritos (indicado en la entrada), como en la charcutería. Si la exposición de modelismo ferroriviario es particular, no menos es esa sala de espera. Aparte de tener su propia tienda y una cafetería, la entrada incluye un refill de refrescos, prensa y juegos de mesa. Los veinte minutos que estuvimos esperando se hicieron tan cortos que hasta dolió.

La exposición de modelismo ferroviario en Hamburgo consta de varias plantas y de diversas salas que corresponden a las trece temáticas geográficas: Hamburgo, Italia, Escandinavia, Suiza… Nosotros empezamos con Estados Unidos y sus miniaturas del Oeste, Las Vegas y Miami. Ahí nos pegamos un buen cacho de tiempo porque nos dejamos fascinar por lo primero que vimos (normal que no sea un disparate pasarse tantas horas). Además, había tantas personas agarradas a los barandales que protegían las maquetas para ver cada detalle que el flujo no avanza como uno quiere, más cuando te apetece ver ciertos detalle. Hay que tener paciencia.

La esencia del Miniatur-Wunderland en Hamburgo es eso, cada detalle. Sus constructores se rompen la espalda cada vez que arman una maqueta de modelismo ferroviario. Nada está escogido al azar, por eso podemos ver figuras en actitudes graciosas pero sobre todo curiosas (es como pararse a ver las figuras escultóricas en las fachadas históricas de Salamanca pero a lo bestia). El folleto de mano, que os incluimos al final de este artículo, incluso propone al visitante el juego de localizar un número de detalles a lo largo de la exposición de miniaturas. Nosotros encontramos algunas de casualidad, pero hallarlas todas es un reto casi imposible.

Durante la visita al Miniatur-Wunderland de Hamburgo las luces se apagan. Simula la nocturnidad para cada una de las maquetas, por lo que podemos verlas funcionar como si fuera de noche, cobrando una imagen distinta. Además, los barandales tienen placas de encendidos en determinados puntos para que el visitante juegue a dar la luz dentro de un barco, una casa o una mina. En pocos minutos vuelve “la luz el día” y podemos hasta encontrarnos con los mismos mecánicos de las maquetas, escondidos bajo ellas para controlar su funcionamiento.

Podríamos hacer un TOP con las mejores maquetas del Miniatur-Wunderland en Hamburgo. Personalmente me quedo con la parte del Mar Báltico (porque no todo van a ser trenes, también hay barcos y cruceros que cobran vida), el concierto de DJ Bobo (con un escenario calcado a los conciertos y la asistencia de 20.000 figuras, todas distintas) pero sobre todo con el aeropuerto de Knuffingen. Esta es la atracción estrella porque vemos a los aviones ¡aterrizar y despegar! Aparecen y desaparecen a través de las paredes, como por arte de magia.


Como dijimos, nosotros no somos muy de atracciones infantiles. ¡Qué diablos! El Miniatur-Wunderland es tan impresionante que los adultos no nos quedamos atrás. Por eso ha sido una excepción en nuestras visitas turísticas, de modo que repetiríamos con gusto. Si vais a Hamburgo, desde luego que la entrada a esta exposición de miniaturas se hace obligado porque sorprenderá hasta al más reticente, aunque no os sintáis atraídos desde un principio. Aunque os parezca exagerado lo recomendable es sí, pasar tres horas mínimas en la exposición. Entrar para ver las maquetas por encima y irte a la hora no es una opción. 

 

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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