Turismo rural: qué nos ofrece y qué le ofrecemos nosotros

Cuando alguien nos dice que se larga de vacaciones enseguida nos lo imaginamos tirado en Cancún, tomando el sol bajo la sombra de los cocoteros, o escalando la Torre Eiffel de París o bien abriéndose paso por la Gran Manzana de Nueva York. Y si es un viajero más intrépido, no sería difícil verlo sobre una motocicleta sobre las carreteras de Thailandia. Pero cuando nos responde que se va a una casa en el campo nos pilla por sorpresa. ¿Por qué? El turismo rural es una opción igual de válida que irse a una gran ciudad cosmopolita o a la costa a comer percebes. Incluso el campo es una experiencia distinta que nos puede ofrecer mayores beneficios que sacarse una foto en el Big Ben de Londres




Si habéis rondado por nuestro blog de viajes (confiamos en ello) habréis visto que está plagado de artículos sobre grandes ciudades. Venimos de Canarias, donde el campo gana casi más terreno a los cascos urbanos. Por eso solemos pegarnos muchas escapadas a sitios insólitos que no estamos acostumbrados a ver. Pero al final seguimos siendo hijos de la madre Tierra, que nos hemos criado en el campo o porque nuestras familias nos han llevado mucho a los montes. Y eso nos gusta y lo defendemos a capa y espada. Nos consideramos senderistas, y de hecho hicimos el Camino de Santiago donde confirmamos la gran conexión que puede tener la naturaleza con los viajes.

David posturea en el mojón que da la bienvenida a Galicia, en el Camino de Santiago.

Somos conscientes de que el turismo rural no tiene que envidiar al de la costa o al de grandes ciudades. Cierto es que no hay mucha gente que apueste por irse al campo en sus vacaciones, probablemente porque no lo han experimentado. Pero eso es una de las grandes ventajas de las escapadas al campo: al ser un producto de bajo impacto turístico nos encontramos con que hay mayores ofertas de alojamiento, con una mayor tranquilidad y nada de estrés (que por mucho que vayas de vacaciones a Málaga al final tienes que hacerte hueco en una de sus playas a codazos).

Sin duda el turismo rural es la mejor opción para alejarse del mundanal ruido, del agobio de las ciudades, en definitiva, para descansar. Y conectar. No podemos olvidarnos que el ser humano procedemos del campo. Ya no porque como familia de los monos vengamos de los árboles, sino porque históricamente la humanidad prefirió vivir en el medio rural hasta hace relativamente poco al proporcionar mayor seguridad. Esa sensación aún la podemos recuperar con una escapada al campo y encontrarnos con nosotros mismos. Es una frase manida pero cierta: el contacto con la naturaleza nos ayuda a meditar, a reflexionar, a decidir cosas que en otros ambientes nos cuesta. Y además a desarrollar nuestro sentido de la exploración en lugares totalmente desconocidos.

Bueno, que no todo va a ser misticismo. El turismo rural también cuenta con actividades propias como el montañismo, la pesca, la escalada, el esquí acuático, el rafting, la hípica… ¡Y comer! Desde luego en una buena posada nos van a servir un plato cocinado a fuego lento que no una paella precocinada en una terraza de Benidorm. Normalmente el turismo rural nos agasaja con productos de denominación de origen. Característico también son sus tradiciones culturales, ya sean fiestas folklóricas, ferias de ganado, concursos gastronómicos… Y no son poco divertidos.

Y parecía que no, pero el pueblo de Chipude (La Gomera) nos dio lo mejor de su vida.

 

Pero el turismo rural no sólo te trae ventajas como viajero descubridor. También es un completo beneficio para aquellos pueblos que de otra manera podían haber desaparecido. La moda de las casas rurales ha contribuido a su economía, revitalizando su espacio y su cultura. Se han rehabilitado casas antiguas, algunas de tipo señorial (que son más exquisitas y bohemias donde poder tener alojamiento rural), y muchas con tan pocas habitaciones o residencias unifamiliares con las que consigues mayor intimidad. Y quieras o no, que sus lugareños vean sus calles y bares llenos les aumenta el ánimo. Esa es otra, la cercanía de sus gentes. El servicio de los hoteles rurales o cualquiera que veas por las callejuelas te pueden hablar de la zona y darte información interesante que no encuentras en la Wikipedia.

 

En definitiva, el turismo rural no debe ser descartable para nada. Puede dar la imagen de que es aburrido pero todo depende de tí, de cómo te lo montes, de los planes que tengas y de la compañía. El contacto con la naturaleza es algo indispensable incluso para que nuestra personalidad se desenvuelva más. Así que si tienes un finde o una semana libres, por qué no, echa un vistazo al interior y date una escapada rural.

 

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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