Palacio Zwinger: El palacio de los 1000 museos

Uno de nuestros últimos destinos en el viaje de #EuropaCentra2 fue a Dresde, al sur de Alemania. Esta bella ciudad tuvo el honor de contar con el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad dado por la UNESCO. Pero, desgraciadamente, también tuvo que sufrir el mal trago de ser uno de los pocos lugares del mundo que lo ha perdido. Dresde tenía (y sigue teniendo, a nuestro parecer) todos los requisitos para ser una ciudad patrimonio.

Bellas calles y edificios históricos (algunos de ellos grandes palacios de las ricas familias sajonas que vivían ahí) que bien merece más de una mueca de aceptación. Sin embargo un “puñetero” puente se metió en su skyline, destruyendo su imagen y su renombre patrimonial. Pero podemos disfrutar de una de sus consideradas joyas, el Palacio Zwinger (que traducido significa “fortaleza”, ya que antiguamente había una en ese mismo lugar). Se trata de un rico palacio de estilo barroco que en su momento fue zona central de las fiestas reales donde iban las familias sajonas más influyentes. 

Con el tiempo pasó de ser uno de los grandes palacios de la familia real sajona a convertirse en un espacio museístico de los más completos del país (en su tipología). Hoy en día Dresde (y especialmente el Palacio Zwinger) es un punto cultural (y turístico) importante del país.

Al igual que pasó con gran parte de las ciudades alemanas, Dresde (y el Palacio Zwinger) sufrieron importantes destrozos durante la II Guerra Mundial (¡SORPRESA!). Pero aunque el edificio sufrió muchos daños la colección se conservó intacta. Esta ciudad acabó en manos de Alemania del Este, quienes se encargaron de reconstruir la edificación (tardaron décadas).

Hay la posibilidad de ver algunas imágenes de cómo era el Palacio Zwinger antes de la destrucción en la guerra. Siendo sinceros, aunque la “restauración” es aceptable se nota (por las fotos) que los materiales usados fueron “menos nobles” que los originales. A pesar de ello el Palacio Zwinger es exuberante y muy bello.

Lo mejor es entrar por la kronentor (o puerta de la corona). Sí, es cierto que esta parte del edificio fue un añadido durante la restauración, pero es que es una preciosidad. ¡La mejor puerta para un selfie! Una vez dentro hay una gran plaza ajardinada en la que se distribuyen todos los edificios, es decir, los museos.

Nosotros nos decidimos por coger el Dresden Museum Pass. Siendo sinceros éramos un poco escépticos pero al final nos valió la pena (aunque no terminamos uno de los museos completamente que se incluían en la oferta por falta de tiempo). Eso sí, pudimos ver todos los museos que están en el Palacio Zwinger.

Os explicamos un poco sobre cada uno de los museos que hay en el Palacio Zwinger y qué nos parecieron:

  • Salón de las Matemáticas y la Física. No es especialmente grande. Ocupa una pequeña parte del museo. A pesar de ello es bastante interesante. En su interior nos encontraremos con una rica variedad de objetos matemáticos y físicos y algunos paneles explicativos. Aunque lo tuyo no sean las matemáticas hay que reconocer que hay maquinarias bastante chulas.
  • Colección de porcelana. Es bastante más grande que el salón de las Matemáticas y la Física. Son varios pasillos de porcelanas de todos los tipos: chinas, europeas, jarrones, estatuas, animales, etc. Todo, por supuesto y como su nombre indica, hecho de porcelana. No os voy a decir que es el lugar más espectacular del mundo pero hay cosas que seguro os parecerán interesantes.
  • Galería de pintura de los antiguos maestros. Tanto por su calidad como por su cantidad es uno de los museos imprescindibles en la ciudad. Sin ser excesivamente pretencioso presenta obras de los grandes maestros de la historia de la pintura, desde el renacimiento hasta el fin del barroco. En sus pasillos cuelgan cuadros de Tiziano, Rafael, Van Dyck, Rembrandt, Velázquez, entre otros muchos.
  • Armería. Para muchos puede parecer una armería más pero esta es una de las más completas que hemos podido ver en nuestros viajes. No es solo una sala sino varias (algunas de gran tamaño) donde se encuentran cientos y cientos de armas, escudos, armaduras, etc., de varias etapas de la historia. Incluso cuenta con una interesante colección de armas turcas.
  • Museo de zoología. Se trata de una pequeña colección de zoología, mineralogía y geología que puede ser visitada también. Nosotros no somos especialmente fanáticos de este tipo de colecciones, pero estaba incluido en nuestro Dresden Museum Pass, así que también lo visitamos. Aunque tampoco le dedicamos mucho tiempo (siendo sinceros). Por lo que no podemos ser completamente objetivos.

Para concluir podemos decir claramente que el palacio Zwinger se trata de un espacio único en una ciudad única que sin duda no va a defraudar a nadie. Para acabar, si lo vuestro es el turismo cultural te recomendamos que estéis en Dresde, como mínimo 2 días. La ciudad está llena de museos interesantes. En un día (por la cantidad y por los horarios) es imposible verlos todos. 

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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