Castillo de Praga, la enorme y bella fortaleza

Algunos viajeros dicen que para el Castillo de Praga lo mejor es dedicarle un día entero. Y, siendo sinceros, no les falta razón. Es un espacio enorme que hay que recorrer y en donde tienes mucho que ver. No por nada es la fortaleza medieval más grande del mundo. En ella se encuentran desde palacios, iglesias y ¡hasta la misma Catedral de Praga! Nosotros fuimos a verla durante nuestro tour EuropaCentra2 y digamos que fue una de las visiras más memorables que tuvimos. ¿Razones? Aquí:




Nos encontramos con otras interesantes peculiaridades de las que pudimos disfrutar en el Castillo de Praga. Por poner un ejemplo su famoso “cambio de la guardia” (no sólo pasa en el Palacio de Buckingham de Londres), toda una atracción y con una música bastante animada (aseguraos aquí de ir también pronto a coger sitio, a las 12 del mediodía). Además hay cosas más interesantes alrededor del castillo. Aparte del barrio de Hradčany (el barrio fundacional de la ciudad de Praga, y muy bonito que es), sino los jardines que rodean al propio castillo.

¿El único problema que vimos en el Castillo? Pues que es posiblemente el lugar más visitado de toda Praga. Como podréis entender, siendo uno de los monumentos más concurridos de una de las ciudades con más visitantes de Europa, pues os podéis imaginar el percal. Largas colas para entrar a muchas de las atracciones de este castillo-ciudad (dentro de otra gran ciudad), y algunos de ellos de pago.
 

 
Este enorme edificio está situado en un lugar muy inteligente. Se localiza sobre una montaña, que os permitirá tener una vista envidiable de la ciudad). Tiene su origen en un modesto castillo construido en madera durante el siglo IX. Pero va a ser durante el reinado de Soběslav I cuando se levanta en piedra. Pronto Praga se convirtió en la capital del reino de Bohemia y su castillo en el centro de poder.

Fue en ese momento cuando la ciudad y su castillo, como capital del reino, empieza a crecer. Alrededor de las murallas del castillo de Praga se fueron levantando las viviendas de los funcionarios y otros sirvientes de la corte. No tardó mucho tiempo en convertirse en una ciudad dentro de otra ciudad, donde no le falta de nada. Un espacio único.

La gran cantidad de calles que hay en el interior del Castillo de Praga hace que casi podamos hablar de barrios. Dentro de los grandes monumentos está la imponente Catedral de San Vito, uno de las mayores catedrales góticas del mundo. Desde su construcción en el siglo XIV, ha servido para coronar a los reyes de Bohemia (algunos de ellos también están enterrados ahí).
 

 
Otro edificio destacable es el Convento de San Jorge (¿un convento en un castillo?, ¡pues sí!), así como su basílica. Aunque parte del edifico es del siglo XII (reconstruido tras un incendio), su fachada es barroca y del siglo XVII. En la actualidad tiene una importante colección de obras de arte nacional del siglo XIX, sirviendo además como sala de conciertos (hay que pagar entrada, señores).

En sus grandes palacios están algunos de los museos más importantes de la ciudad (a los que nosotros, personalmente, no fuimos). Así por ejemplo cuentan con interesantes colecciones de pintura del renacimiento y del barroco.

De todos los palacios del Castillo de Praga, como no podía ser de otra manera, destaca el Palacio Real. Este fue durante siglos el edificio más importante de la ciudad. Fue la residencia habitual de los reyes de Bohemia hasta el siglo XVI. Aunque en su origen era un edificio de estilo románico se le fueron haciendo añadidos de varios estilos. Hoy en día sobre todo destaca por sus espacios góticos (conocido como planta gótica) o su ampliación durante el renacimiento.
 

 
Pero que el rey cambiara de palacio no significa que no siga siendo un espacio relevante para la historia de Praga y de República Checa. Hoy en día en él se mantienen algunos de los eventos de estado más importantes. También en su interior se cuenta con una exposición sobre la Historia del Castillo de Praga con información de relevancia.

Otro de los espacios más populares del Castillo de Praga por su belleza es el llamado Callejón de Oro, una pequeña calzada rodeada por bellas casas de colores que en el pasado era el barrio de los artesanos del enorme castillo. Como os podéis imaginar en él estaban artesanos dedicados en exclusiva a trabajar para los reyes o la corte que vivía en el castillo. Nada de baratijas. Hoy en día, manteniendo la costumbre, en las casitas siguen habiendo tiendas de artesanos (se debe pagar entrada, una vez más).

Un espacio que también podemos contemplar son algunas de las torres que se encuentran distribuidas a lo largo del Castillo de Praga. En la mayoría de los casos eran usadas como cárceles. Algunas de ellas albergaron a personajes célebres en la historia de la ciudad, como la torre Daliborka. En otros casos, como la torre de la pólvora, tenían otros usos curiosos. Un ejemplo es la Torre de la Pólvora, que acabó siendo un laboratorio de alquimia usado por el rey Rodolfo II.
 

 
Todo esto y más os debería animar para decidiros a visitar el Castillo de Praga cuando visitéis la capital checa. Si os sirve de referencia también hay que decir que se trata de un edificio que es Monumento Nacional. ¡No tenéis más excusas porque no queréis!

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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