Las carreteras de Marruecos: otro estilo de vida

Hay tantas diferencias entre una cultura y otra que hasta la conducción se convierte en una experiencia única según donde vayas. De ello nos dimos cuenta en Marruecos. Conducir en este país nada tiene que ver con lo que estamos a acostumbrados en Europa. Allí prima otra ley, otra costumbre. Es otro modo de vida. Y quien habla de otro modo de vida habla también de un hábitat distinto, es decir, que hay vida más allá del volante en las carreteras de Marruecos. Hay pueblos que viven de ellas ¡y gente que vive en ellas! Nosotros cruzamos medio país y os vamos a contar nuestra increíble experiencia sobre el asfalto alawí. ¡Esto es vacaciona2 on the road!




Estuvimos de visita en Marrakech en 2016 y, ya que estábamos, nos dimos un salto a Zagora donde pasamos una noche en el desierto. Aunque el tramo directo de un punto a otro son 6 horas, nosotros doblamos ese tiempo en las carreteras de Marruecos ya que paramos en varios lugares turísticos y de descanso. Imaginaos: ¡medio día de viaje por carretera! Y aunque parezca muy pesado, lo cierto es que fue muy provechoso incluso desde dentro del coche. No sólo por ver parajes desérticos a través de los cristales del coche, pueblos sumergidos del barro rojo o un palmeral en medio de la nada. También nos asombramos por cómo los marroquíes se lo montan alrededor de sus autovías y carreteras secundarias, que fue lo que pisamos.
 

Cómo funcionan las carreteras de Marruecos.

Cuenta la leyenda que las carreteras de Marruecos son malas. Conducir por el país marroquí dicen que es como hacer un viaje a nuestro pasado, donde el asfalto luce por su ausencia y los caminos de tierra están plagados de gente que viaja en burro o en camellos. Pues sí. Damos fe. Es cierto que existen hoy en día autopistas en Marruecos la mar de nuevas, pero son sólo una sexta parte de la red de caminos en este país (y encima de peaje en su mayoría). Nosotros atravesamos incluso autovías aún en estado de pavimentación.
 

Lleven la biodramina por si acaso a las carreteras de Marruecos.

Pero, tranquilidad. No todo es tan diferente a lo que estamos acostumbrados. El límite de velocidad máximo es de 120 km/h en autopista, 100 km/h en carreteras y 40 ó 60 km/h en ciudad. Lo vais a encontrar todo perfectamente señalizado y entendible. Pero las normas de velocidad son en teoría. En la práctica los marroquíes conducen como les sale del tubo de escape. Si quieren hacer un derrape, lo hacen. Si quieren adelantar sobre un taxi con un salto en modo “acrobacia freestyle”, lo hacen. Lo realmente curioso es que es algo considerado como algo normal.

También nos sorprendió que en una sencilla moto (vehículo que gana casi tanto en número como a los coches) cabe toda la familia. ¡Y sin cascos! Además de todo esto vimos como entre las piernas de un motociclista llevaba una maleta casi más grande que él. El presupuesto público para los anuncios en seguridad vial se lo fundieron en pipas. Por eso como peatones extremamos también la precaución al cruzar, de modo que entre nosotros comentamos que los pasos de cebra estaban allí para decorar. Aunque también hay que decir que en los seis días que estuvimos nunca vimos un accidente, así que los marroquíes deben tener habilidades para coquetear con el peligro sin salir con la pata coja.
 

Qué ver en las carreteras de Marruecos.

De camino a Zagora el paisaje cambia y se vuelve más idílico. Las carreteras en Marruecos cambian de tonalidad como sus paisajes. Se vuelven menos agrestes por algo más cálido desde ellas. Paramos en muchos miradores, la mayoría ofreciendo paisajes enormes que una sóla mirada no podía abarcar. Vimos cordilleras estrepitosas, montañas rojas y verdes diseñando la propia bandera marroquí, cañones con formas que parecían esculpidas por un maestro, el valle verde del Draa como un oasis de palmeras surgido en un desierto porque a la Madre Naturaleza le dio la gana… Incluso alcanzamos el Tiz-In-Tichka, el puerto vial más alto de Marruecos (con 2.260 metros sobre el nivel del mar).
 

Quizás una de las estampas más paradisíacas que nos encontramos por las carreteras en Marruecos, el Valle del Draa.

En algunos de estos miradores, o simplemente donde les llegase la burra, habían parados mercaderes ambulantes que vendían productos artesanales de Marruecos: rocas minerales, fósiles naturales, tejinas de todos los tamaños, vajillas exóticas, aceite de argán… hasta artículos de consumo propio como tunos (higos chumbos), manzanas o tomates. Aunque la pinta de estos últimos era tan dudosa que con una mirada se terminaban de escachar. Lo gracioso es que durante buena parte del recorrido esto se alternaba con carteles de Coca-Cola a mansalva. El monopolio del refresco hizo en las carreteras de Marruecos su agosto, ya que sus letreros se veían muchísimo más que en el interior de las ciudades.

Esta mezcla con el cosmopolitismo capitalista le da un color todavía más exótico si cabe, como de anuncio de los 90 donde el típico forastero se encuentra con una Coca-Cola en el desierto. Aunque otra imagen clásica del cine americano en las carreteras de Marruecos es el chico del auto-stop. Nosotros nos encontramos a varios con su cartelito. No sabemos si allí tienen por común gentileza subir a desconocidos, pero llegamos a ver subidos a gente detrás de la furgoneta. No sabemos si estaba relacionado con la gente autoestopista, pero desde luego todo nos pareció pintoresco en el asfalto marroquí.
 

Frente a la estampa llena de humanidad que nos estaba ofreciendo las carreteras de Marruecos, nos cruzamos en un par de ocasiones con oscuros cochazos de lujo, con su banderita. Preguntamos el chófer de Viajes Marrakech, agencia con la que hicimos ese tour de dos días, y nos contó que se trataban de coches oficiales. Estos vehículos, como eran de esperar, estaban fuera de la ley y podían conducir como si lo hicieran por un campo de rosas. Adelantar, ¡vamos si adelantaban! También nos encontramos con varios controles oficiales. Daba la casualidad que en aquellos días el rey Mohamed VI de Marruecos estaba de visita en la Ciudad Roja, así que todo tenía conexión.
 

Conducir en Marruecos: precauciones que tomar.

Conducir en Marruecos es sin lugar a dudas toda una aventura, al menos si no estás acostumbrado a ese caos vial. Recomendamos que si alquilas un coche o llevas el tuyo propio, vayas con cuidadito y a una velocidad moderada. Estate atento a todo lo que tengas por delante y, si ocurre algo, tira del teléfono 190 para contactar con la policía, no vaya a ser que la tengamos y puedas  seguir viajando con salud.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

VACACIONA2 es responsable del tratamiento de datos con fines determinados, explícitos y legítimos. Además, serán tratados de forma lícita, leal y transparente. Conservaremos dichos datos durante nuestra relación y mientras nos obliguen las leyes. El usuario podrá ejercer su derecho de acceso, rectificación, supresión, oposición y portabilidad enviándonos un email a hola@vacaciona2.com. Para ampliar información, visite nuestra página de política de privacidad.