Propinas en restaurantes. ¿Merecen la pena?

Cuando viajamos no solemos perder el rato en hacer la comida. Es obvio. Estaríamos perdiendo un tiempo valioso que podemos usar para visitar y hacer cosas en el lugar que estemos de viaje. Cuando vamos a comer por fuera solemos encontrarnos con “gastos no reflejados” que encarecen el precio de nuestro plato. Y no, no solo estamos hablando de los impuestos no reflejados (como el IVA). Nos referimos a sorpresas como propinas en restaurantes y otros extras.

Vamos a hablar de aquellos costes que nos incluyen los restaurantes para sacar beneficios, que cada vez son más. Que si hay que pagar el pan, que si hay que pagar el cubierto, que si hay que pagar el servicio… Es verdad que en la mayoría de los países anglosajones esto se soluciona incluyendo la propina para el camarero. Pero en los países más al sur es donde se suelen aprovechar más en ponerte estos gastos para “sacar tajada”.

Cierto es que no hay que pagar propina (necesariamente) pero a veces estos gastos suelen ser superiores al de las propinas en restaurantes que tienes que pagar. Nosotros en Italia, por ejemplo, tuvimos que pagar por el cubierto (cuperto) cuando fuimos a comer en Verona. La comida era excelente pero no es agradable verte con un gasto tan peculiar, sobre todo cuando no te lo esperas. De todas formas nosotros todavía no hemos superado al hombre al que le hicieron pagar por la lavandería del mantel. Pero todavía tenemos tiempo.

¿Acaso esto no es un abuso? Está claro que a veces, cuando vamos a restaurantes, no creemos que el camarero se merezca la propina. Si está malhumorado, es borde o tarda mucho en atendernos nos parece poco lógico pagarle mucho dinero. En los países anglosajones hay que pagarles obligatoriamente por su servicio, por lo que podemos ver que le estamos pagando una cantidad injusta por su servicio.

Pero por lo menos podemos estimar el valor de una propina. Generalmente la cantidad promedio es dejar un 10% de propina de lo consumido. Al menos sabemos exactamente cuánto nos vamos a gastar. Pero en casos de añadidos a la factura (pan, cubierto, mantel, etc.) sólo los podemos conocer cuando nos la traen, salvo que preguntemos antes. Por lo tanto nos podemos llevar una sorpresa desagradable. Pensando que estamos comiendo barato al final vemos los “gastos no reflejados” en el menú y la experiencia deja de ser low cost.

Nos perjudica mucho que estos gastos no estén presentes en nuestra factura. Quizás decidimos comer en un lugar porque tienen un menú aparentemente barato. Esto es un engaño, porque al final quizás podríamos haber comido en otro restaurante. Es algo parecido a lo que pasa con algunas compañías de telefonía móvil. Nos lo venden todo maravilloso y que son los más baratos del mercado. Pero al final nos aparece la “sorpresita” en la factura del mes siguiente.

Ya os habréis dado cuenta. No nos gusta que nos la metan doblada con las propinas en restaurantes. Sinceramente preferimos pagar la propina a un camarero que no se la merece que por servicios que en teoría deberían estar incluidos en el precio de la comida y del servicio. Y vosotros, ¿qué opináis?

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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