Qué obras imprescindibles ver en el Museo del Prado

El Museo del Prado, en pleno centro de Madrid, es uno de los 20 más visitados del mundo y el segundo museo de arte más visitado de España, tras el Museo Reina Sofía. Y no es por casualidad. La colección de obras de artes que hay en él es espectacular. Gran parte de los grandes artistas están representados aquí. Hay muchas obras que ver y mucho arte que disfrutar (fundamentalmente pinturas, aunque hay frescos y esculturas también). Nosotros hemos ido muchas veces y no nos cansamos de verlas, siempre en horario gratis. Si haces una única visita express, te sugerimos que pases por delante de estas obras que son las más importantes del Museo del Prado:  



  1. Las Meninas (Diego de Velázquez, 1656). Y empezamos con la joya de la corona del Museo del Prado. Lo más difícil es no verlo, sinceramente. Como en la mayoría de museos del mundo, está en una sala lateral al pasillo. Pero la gente que hay alrededor es un buen indicador. Desde la puerta lo veremos presidiendo la sala y la verdad es que se lleva todo el protagonismo. Tras el éxtasis de ver este cuadro podremos ver otros interesantes del genio en la misma sala, cuadros de Felipe IV, la Reina Margarita, etc. Otras salas también cuentan con otras grandes obras de Velázquez.

  2. Las Tres Gracias (Pedro Pablo Rubens, 1635). Para la realización de esta obra Rubens se basó en la mitología griega. Esta obra barroca representa a las hijas de Zeus completamente desnudas, siguiendo el modelo clásico. Formó parte de la colección privada del pintor hasta su muerte, cuando fue comprado por el Rey Felipe IV. Este es uno de los cuadros reales que lograron salvarse del incendio del Alcázar de Madrid. Hay otras obras de Rubens en el Museo del Prado, como la colección de Los Cinco Sentidos, la Adoración de los Magos, etc.

  3. Venus y Adonis (Tiziano, 1554). Este es uno de los cuadros más bellos del pintor italiano que encontramos en el Museo del Prado. En este caso Tiziano se basó en los escritos del latino Ovidio que tuvo gran popularidad en la Roma Clásica. El artista logró expresar el erotismo en esta obra entre ambos personajes. El cuadro gozó de tanta pularidad que el taller del italiano realizó varias réplicas para otros compradores (algo muy común en la época). Hay otras obras importantes como las de Carlos V en la batalla de Mühlberg, Carlos V con perro o Dánae recibiendo la lluvia de oro.

  4. Jardín de las delicias (El Bosco, 1515). Uno de los grandes pintores flamencos del siglo XVI y uno de los pintores favoritos de Felipe II era El Bosco. Aunque hay muchas representaciones de una obra tan extraña, se sabe que intentaba moralizar. Se trata de una obra de arte bastante creativa y que sin duda creó escuela en la época. En el lado izquierdo se representa el paraíso, con Adán, Eva y Dios. En el centro la composición destaca representado el jardín como un “falso paraíso”, lleno de pecado. En la derecha se representa el infierno. Hay otros trípticos en el Museo del Prado, como la Adoración de los Magos y la Mesa de los Pecados Capitales.

  5. El caballero de la mano en el pecho (El Greco, 1580). Este pintor, de origen griego y cuyo nombre era Doménikos Theotokópoulos, fue popular mientras vivió en Toledo pero no tardó en ser olvidado. Se reconocía su pintura como interesante, pero se consideraba un loco por tener un estilo único. Hasta el siglo XIX la mayoría de sus cuadros estaban en salas marginadas del museo hasta que fue redescubierto por los artistas románticos y pintores franceses. Esto hizo que su colección pasara de pasillos y zona de escaleras a salas más adecuadas para este gran pintor. En el Museo del Prado encontramos otras obras como son La Trinidad, Caballero Anciano, etc.

  6. David vencedor de Goliat (Caravaggio, 1599). Este artista italiano es considerado el primer pintor barroco, haciendo escuela para aquellos que le vendrían después. Así que sus obras siempre son importantes, ya que “crearon escuela” por su estilo innovador. ¡Este sí que era un emprendedor! El control que hace de las luces y las sombras es único de Caravaggio, que fue el que aplicó el claroscuro en la pintura barroca. En esta obra se representa a David tras vencer a Goliat, al que sostiene la cabeza. La colección de este artista es muy limitada en el Museo del Prado. Esta va a ser la única que nos vamos a encontrar (salvo que vayas cuando haya una exposición sobre este pintor).




  7. El Tres de Mayo en Madrid (Francisco de Goya, 1814). También conocido como Los Fusilamientos en la Montaña del Príncipe Pío o Los Fusilamiento del Tres de Mayo. Fue uno de los símbolos de la Guerra de Independencia contra Napoleón Bonaparte. El cuadro tiene una gran importancia porque se considera el primero de estilo contemporáneo, al romper con el estilo neoclásico. Es el comienzo de una nueva corriente, de ahí que sea tan importante. La colección de obras de Goya ocupan muchísimas salas del Museo del Prado. Casi todas sus obras importantes están aquí.

  8. El descendimiento (Rogier Van Der Weyden, 1438). Se considera una de las pinturas cumbres de Van Der Weyden. Era un tríptico dirigido a la iglesia de Nuestra Señora Extramuros de Lovaina. Luego fue comprado por la hermana del emperador Carlos V y luego se lo vendió a su sobrino, Felipe II, uniéndose a la colección de este último rey. Esta obra se hizo muy popular en España, por lo que se hicieron muchas réplicas de ella. El motivo es que en esta composición religiosa Van Der Weyden logró que la composición pueda conmover al espectador que la vea, algo que se valoraba mucho. Además de este cuadro está la Madonna de Durán, La Piedad y La Crucifixión.

  9. Autorretrato (Alberto Durero, 1498). El artista alemán se hizo bastantes autorretratos (no parece que fuese muy modesto). Llama la atención que precisamente el de menor tamaño también sea el más conocido de los que se hizo. Casualmente se encuentra en el Museo del Prado después de haber formado parte de la colección real de Felipe IV. Durero es considerado el pintor renacentista más importante de Alemania, de ahí la importancia del cuadro. Se trata del autorretrato más famoso del más representativo artista del Renacimiento alemán. En la colección del Prado también encontramos cuadros como Adán y Eva, Retrato de Hombre, entre otros.

  10. La Crucifixión (Juan de Flandes, 1518). Se trata de la obra de uno de los artistas de estilo hispano-flamenco más importantes. Esta obra se pintó para formar parte del retablo mayor de la Catedral de Palencia. La imagen llegó al Museo del Prado en 2005. Se presenta a Jesús en el medio de la composición, muerto y con las heridas sangrando (con el fin de hacer la composición lo más conmovedora posible). El cielo está nublado y Jesús está rodeado de la Virgen María, el Apóstol Juan, María Salomé, María de Cleofás y un soldado con armadura medieval. Tras él está María Magdalena y dos hombres a caballo. Hay otras obras, como Resurrección de Lázaro, la Oración del Huerto, etc.

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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