Casa de la Música en Viena: jugando con los sentidos

Ya sabemos que Viena es la ciudad de los palacios y de la música (clásica, que aquí Hendrix no fue mucha competencia para Mozart). Por supuesto que nos vamos a encontrar con museos que nos hablen de todo esto. Pero lo que uno no se espera es encontrarse con un centro de interpretación tan curioso como el de la Casa de la Música. Aquí el protagonista no es el compositor. Es el propio visitante.




En verdad nosotros no teníamos grandes intenciones de visitar la Casa de la Música, durante nuestro viaje a Viena en agosto de 2017. Pero la entrada venía incluída en el Vienna Pass y queríamos exprimirla al máximo. Además, es de los museos que más tarde cierran, así que con su visita completábamos el día. ¿Qué esperábamos encontrarnos? ¿Los típicos paneles didácticos? ¿El violín que usó Mozart en algún concierto? Pues, ¡nada que ver!

La Casa de la Música de Viena (o Haus der Musik, como os lo vais a encontrar a la entrada) es totalmente un museo interactivo donde el visitante tiene el deber de tocar, de escuchar pero sobre todo de sentir. Las exposiciones están perfectamente combinadas con los distintos montajes de juego, repartidos a lo largo de cinco plantas temáticas. El museo se halla en el antiguo palacio del archiduque Carlos, en el mismo casco antiguo.
 

 
Como habréis visto en el vídeo, la visita empieza con unas escaleras musicales (que tanto nos recordó a la película Big de Tom Hanks). Digamos que esta es la antesala para lo que nos espera. En las primeras salas escucharemos música, tanto en CD como en una sala que trata de emular la Ópera de Viena (no estuvimos, así que al menos vimos su interior en vídeo). En este nivel David se entretuvo con el juego del Walzer Würfel (dado del vals), tratando de componer su propia composición. Comprobareis que lo que le salió fue un churro…

La planta superior es completamente experimental. Por algo a la Casa de la Música también la llaman “la Casa del Sonido”, porque  este nivel pone a prueba tu capacidad de observación. Nosotros vimos cómo afecta el simple sonido desde cualquier minúsculo material hasta nuestra misma percepción. Es un espacio un poco dadaísta, donde suenan palabras y efectos un poco discordantes. Igual te sale un bostezo de un embudo como expresiones iluminándose en distintas pantallas.
 

David se pone un embudo a la oreja, a ver si chismorrea algo interesante. Pero ni modo…

La Casa de la Música continúa a través de distintas habitaciones claramente diferenciadas (porque en la entrada oscura luce la firma fluorescente del compositor). Con un montaje algo infantil pero desenfadado, cada una hace referencias a una época a base de simples objetos y dibujos. Está claro que los niños aprenden de manera más sencilla, pero también viene de perlas a aquellos que no tienen mucha base musical.

Finalmente llegamos a un cuarto un poco extraño. Eran como anfiateatros cerrados con vídeos infantiles, donde había que ponerse enmedio y hacer… no-sé-qué-cosa. Ni yo ni David lo entendimos muy bien. Luego nos enteramos de que se trataba del virtostage, donde hay que bailar para fundirse en un concierto ambiental de imágenes. Habían gradas pero de haber gente seguro que hubiésemos creado un vacío estrepitoso.
 

Uno de los visitantes se pone al frente de la Filarmónica de Viena. Quién se lo iba a decir a él…

Lo más llamativo quizás de la Casa de la Música de Viena nos espera al cierre (y no hablamos de la tienda de souvenirs, que también tiene cosas curiosas). El visitante puede ponerse delante de toda la Orquesta Filarmónica de Viena y dirigirla a su ritmo. ¡Literalmente! Aunque hay matices, claro: la orquesta es una proyección que avanzará al ritmo que muevas la batuta virtual. En nuestro vídeo vísteis cómo la Filarmónica se las entendía con una niña que dirigía ¡a fuego! 

¿Recomendaríamos la visita a la Casa de la Música? Pues sí. No es el mejor museo en el que hayamos estado pero tiene partes muy divertidas y graciosas. Otras las ves y dices: “para qué sirve esto”. Por eso no está lo suficientemente explicado. De todas formas es ideal para ir con niños. Y si no, también pasarás un rato agradable en conjunto.

    • Web: Haus der Musik.
    • Precio: 13€, entrada general (6,50€ a partir de las 20h.); 9€, estudiantes y mayores de edad.
    • Horario: 10-22h, todos los días.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *