Descubriendo el Vivero de Estufas en El Retiro, Madrid

Hay gente que puede estar viviendo en Madrid toda su vida y no conocer todo el Parque del Retiro. Hay quienes responderán que sí, pero ni ellos mismos lo saben. Esto fue lo que nos contestó Conchi, una de los 35 jardineros municipales que trabajan en el Vivero de Estufas. Nos contó que muchas personas aún se sorprenden de su existencia. Ella nos hizo una ruta por este espacio y nos explicó cuántas plantas tienen allí, para qué se cuidan y cómo se trabaja. Son otros misterios que les descubrimos en este artículo:




A Conchi la conocimos durante nuestra noche en el desierto, en Marruecos. La verdad es que hicimos buenas migas con ella y su familia. Nos contó que vivía en Madrid y, ya que volvíamos a la capital después de aquel viaje, nos invitó a conocer el Vivero de Estufas, donde ella es funcionaria. Fijaos si es un lugar tan desconocido que nos perdimos en el Parque del Retiro y tuvimos que llamarla para que nos rescatase. Es una zona que pasa fácilmente desapercibida, pues anda vallada y en un punto algo oscuro.
 

Plano del Vivero de Estufas. FUENTE: madrid.es

El Vivero de Estufas está en el extremo sur del Parque, por debajo de la rotonda del Ángel Caído. ¡Y no es un lugar pequeño! Ocupa 32.000 m², y aunque está mas o menos bien repartido, si Conchi nos hubiese soltado por aquí dentro segurísimamente nos hubiésemos vuelto a perder. Tampoco es un sitio nuevo. Se construyó en 1889 para albergar invernaderos, así como talleres municipales de albañilería, carpintería, cerrajería y fontanería (que iban a ser necesarios para los Parques y Jardines de Madrid).

Perdón, que estamos en el cuarto párrafo y aún no hemos desvelado el por qué se llama Vivero de Estufas. Y es que “estufas” se llama también a los invernaderos. Este espacio del Parque del Retiro puede presumir de ello, ya que cuenta con unos 23 invernaderos (19 de ellos son de estilo antiguo, únicos en España). La estufa que más destacada es la número 7, que era la que la Casa de Alba tenía en el Palacio de Liria. Tiene el típico diseño en hierro del siglo XIX, y hoy alberga las especies tropicales.

En realidad cerca del 75% del espacio corresponde al cultivo exterior. ¡Imaginaos la de especies con las que trabajan! El Vivero de Estufas produce unas 800.000 plantas anualmente, todas dirigidas a embellecer lugares públicos: avenidas, colegios, ayuntamientos… Conchi nos contó que las flores de temporada sí que se quedan en su lugar de destino. En cambio hay algunas que son recogidas  para celebraciones determinadas que sí se traen de vuelta al vivero. En el vídeo que realizamos tenéis más detalles:
 

 
Habréis escuchado a Conchi hablar de los esquejes, y hemos visto muchos en el vídeo. Son esos tallos o flores que crecen a partir de su planta “madre”, y que son trasplantados (o repicados, que es más propio de la jerga que utilizan) en una maceta con más espacio para así multiplicar la ramificación. Suele hacerse al mismo tiempo y en bandejas de múltiples alveolos (hoyos pequeños).

Nos dio la impresión que el trabajo en el Vivero de Estufas es bastante cuidadoso. ¡Y ecológico! Conchi nos dijo que usan fungicida, insecticida o cualquier otro producto químico lo más mínimo. Lo que más nos sorprendió es que a este respecto usen leche para regar, y suelten mariquitas para eliminar las plagas de cochinillas o pulgones, que se comen los tallos y hojas.

Una de las cosas que le preguntamos a Conchi es por qué el Vivero de Estufas estaba plagado de estatuas. Nos llamó mucho la atención porque parecían restos de alguna ruina romana, y eso le daba una mayor sensación poética a cada estampa. Pero lo cierto es que eran piezas que se quedaron atrás puesto que antiguamente había una fábrica de esculturas. Al ingeniero le gustó (sabiamente) y allí permanecieron, entre arbustos y enredaderas.
 

 

 
La visita por el Vivero de Estufas dio mucho de sí. Nos presentó a todos sus colegas, algunos regando, otros repicando, pero con todos con un buen rollo impresionante por cada zona que pasábamos. Terminamos la visita en la estufa número 1, donde se halla la exposición permanente La jardinería tradicional en Madrid. Aquí el visitante puede transportarse al pasado viendo una colección de viejas herramientas de labranza, de riego o de corte que eran utilizadas en este servicio.

Para visitar el Vivero de Estufa hay que solicitar cita previa al Centro de Información y Educación Ambiental del Retiro, que está a la entrada de este mismo sitio. Pero tenemos que reconocer que fuimos unos auténticos afortunados, gracias a la invitación de Conchi. Con ella aprendimos mucho no sólo de botánica, sino sobre el gran trabajo que hay detrás de cada planta que vemos por todo Madrid.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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