Camino de Santiago. Camino duro

Nuestras 7 experiencias viajeras más incómodas

Cumplimos dos años llevando este blog de viajes pero acumulamos algunos más recorriendo el mundo. Hemos tenido tiempo suficiente para reunir un buen puñado de anécdotas. David os ha contado cuáles han sido aquéllas de las que hemos aprendido como viajeros en este enlace. Pero ahora os voy a enseñar la otra cara de la moneda. Porque no siempre uno se lleva cosas buenas de los viajes, os voy a revelar algunas de nuestras experiencias viajeras más incómodas. Hoy nos reímos, pero en su momento no teníamos garganta suficiente para tragar tanta saliva. Poneos cómodos que empieza lo bueno:



  1. Arrancamos con nuestro primerísimo viaje juntos. Nuestra amiga Idaira y yo nos apuntamos sin preguntar a un finde planeado en La Gomera (2008). Los viajeros originales habían reservado un apartamento en Valle Gran Rey para tres personas. Nuestro presupuesto no estaba para para comodidades más amplias y decidimos colarnos. David y yo (que al final somos cabeza de turco para todo) esperamos fuera y entramos después del registro, como quienes van a hacer una visita al piscinero. Ya estaba siendo una de nuestras experiencias viajeras más incómodas, porque soy muy tremendista y ya pensaba que en cinco minutos tendríamos a la policía encima. Pero no contábamos con que a los recepcionistas se las traía al pairo y así estuvimos los tres días, entrando y saliendo de las excursiones como Pedro por la casa de “tócame, Roque”.

    Apartamento La Gomera


  2. David también os habló de lo que significó Oporto (2011) para nosotros, sobre todo en lo de moverse por calles que no conoces de nada. Pero esto fue un arma de doble filo. Cuando llegamos en guagua eran las 5am (mecagüen… nos olvidamos de que Portugal disfruta de una hora menos) y consecuentemente encontramos todo cerrado. Se tornó en una de las experiencias viajeras más incómodas porque era febrero y empezó a llover, y no nos podíamos ni sentar en los fríos portales porque se nos congelaba el culo. Teníamos que hacer tiempo hasta que abrieran una cafetería y fue en una cabina telefónica de las antiguas. Allí acabamos los tres, como sardinas en lata pero sin escabeche. Al menos compartimos un poco de calor humano, que siempre viene bien.
     
    Oporto. Cabina


  3. En Bruselas (2012) como que también nos perdimos. Por aquel entonces ni mirábamos las localizaciones de los hostales cuando reservábamos (lo único importante era que fuera barato y decente). Así que cuando fuimos a buscar el hostal al llegar de noche nos dimos cuenta de algo: nuestro alojamiento estaba en un barrio… demasiado “popular”. No sabíamos que era algo frecuente en las zonas cercanas a las estaciones de tren. Al ir después a un locutorio nos mezclamos más si cabe entre el vulgo. Señoritas poco decentes, chavales coqueteando con algo más que Nesquick, y encima un teclado francófono con el orden de las teclas cambiadas. Para escribir un mensaje me tiré la vida (y el del locutorio lo agradeció con la factura).
     Vistas Bruselas


  4. El Camino de santiago (2012) es para todos un hervidero para las experiencias viajeras más incómodas. Es muy bonito hacerlo pero nadie puede negar que es una aventura bastante dura. Nosotros nos habíamos considerado siempre unos buenos caminantes (tratamos de coger transportes lo menos posible). Pero no duramos en el Camino ni día y medio. Todo porque nos confundimos de dirección y en Villafranca del Bierzo tomamos el camino más duro. Es decir, en vez de ir rectos por el asfalto subimos por una cuesta y eso fue un no parar de subir montañas hasta el pueblo perdido de Pradela, ¡para luego volver a bajar! Teníamos en los pies más bolsas que las que guarda mi madre para la basura. En el siguiente vídeo lo podéis comprobar. De aquí a Vídeos de Primera.
     


  5. Lo prometido es deuda. ¡Retomamos el Camino de Santiago (2013)! Escarmentamos de las duras caminatas, pero no de otros inconvenientes como llegar tarde a los albergues y quedarte fuera. Pero esto no está en el TOP2 de nuestro ranking “caminero”. Ese lugar lo ocupa una anécdota aún más desagradable, justamente cuando alcanzamos la meta y llegamos a Santiago de Compostela. En el casco antiguo había un chico repartiendo flyers de un restaurante y no le sentó bien que no le cogiera uno. Pues el muy canalla empezó a decirme de todo menos “buen camino”. Sin darle motivos se puso exageradamente violento. No me callé, que uno no es de piedra. Pero no fui al restaurante a quejarme, que sé que un mal día lo tenemos todos. ¡Alabada sea la paciencia!
     


  6. No puedo hablar de nuestro viaje a La Palma (2014) porque en realidad fue “mi” viaje, ya que David era el anfitrión. Y como buen anfitrión me llevó de acá para allá, a conocer la Isla Bonita. La cosa es que se acababa de sacar el carnet y estrenaba coche, y cuando llegamos al Roque de Los Muchachos notó que el coche se le calentaba demasiado. Así que abrió la capota y le dio un pronto: abrir el tapón del líquido refrigerante, así que fuimos testigos de un curioso géiser hirviendo. Bajamos hasta Garafía como se pudo, enfrentándonos a las amenazantes curvas y parando de vez en cuando. Tuvimos el temor de que el motor se parase por falta de refrigeración. No hubo víctimas.
     
    La Palma. Caldera de Taburiente.


  7. Acabamos esta selección de las experiencias viajeras más incómodas con nuestro viaje a Colonia (2015). Es una ciudad pequeña pero que nos gustó. No así el trato que nos dieron en el restaurante Brauhaus Sion. Es uno de los locales gastronómicos que estaba en nuestra lista, pero salimos con una mala impresión. El camarero que nos atendió se mofó de nuestro speaking english. Bueno, aparte de que nos hablaba en alemán cuando quería (para decirnos alguna memez sin enterarnos). Para rematar, nos quedamos 15 minutos esperando la vuelta. Ya sabemos que en algunos países se tiende a cobrar un tanto por ciento de propina. En Alemania es opcional. ¡Y evidentemente no le íbamos a dejar los 5€ que nos debía después de todo! Pues jamás volvió. Y estábamos tan hartos y había tanta gente que nos marchamos. Volveríamos, porque comimos bien. Pero de seguir este señor tan poco profesional pediríamos ser atendidos por otro.
     

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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