Berlín: 10 cosas que ver y que hacer sí o sí

Confieso una vez más que no tenía grandes expectativas cuando viajamos a la capital de Alemania. “¿Qué hay para ver? El Muro de Berlín y poco más”. Al final volvimos a comprender que si viajar sirve para algo es para descubrir cosas inimaginables. Sirva este artículo para recomendaros que ver en Berlín, y no son pocas cosas. Porque aunque muchas de sus atracciones no estén en el top of mind del turismo mundial, sí hay algo cierto: ¡todas te emocionarán! Así que no abandones esta ciudad-estado sin haber pasado por todas estas actividades que sí hicimos:



01. Pasar bajo la Puerta de Brandemburgo.

Una de las maravillas turísticas del mundo es, sin duda, la Puerta de Brandeburgo (aunque yo soy más partidario del ‘Brandemburgo’, que es más rimbombante). Nosotros atravesamos sus columnas como si fuéramos verdaderos emperadores. Desde luego es majestuoso contemplar los relieves que se representan en ellas, dedicadas a los dioses griegos. Y es que en sí el monumento es todo un guiño a la cultura helénica.
 


 

02. Subir a lo alto del Bundestag.

Así, como si fueras Angela Merkel. ¡Porque ella es Europa y tú también! Si reservas con tiempo tu visita oficial (que no, que no es broma) recorrerás los pasillos del Parlamento alemán y te sentarás en la propia cámara. ¡Claro que es uno de los sitios indispensables que ver en Berlín!, pero ni se te ocurra irte sin subir a su azotea. Allí verás el skyline de la ciudad y la cúpula de Norman Foster, que atraviesa todo el edificio de arriba a abajo.
 
Cúpula de Norman Foster, Bundestag.


 

03. Conquistar la Isla de Los Museos.

Aunque la Isla de Los Museos te conquistará a tí después con sus colosales exposiciones. Realmente no es una isla, ni siquiera es un meandro. Se trata de un espacio artificial que ver en Berlín, bordeado por el río Spree donde se aglomeran colecciones artísticas del mundo universal. Las Puertas de Ishtar babilónicas o la careta egipcia de Nefertiti te estarán esperando cuando desembarques en la isla.
 
Galería Nacional Antigua, Isla de Los Museos.


 

04. Reflexionar en el Monumento al Holocausto.

La historia contemporánea, no sólo de Alemania sino de varias civilizaciones, queda reflejada en varios monumentos que narran el crimen nazi. También homenajea el triunfo de la libertad, pese a que hasta alcanzarlo se llevó la vida de 6 millones de personas. Sea la Tipografía del Terror como el Monumento al Holocausto, que simboliza el número de vidas perdidas en losas de hormigón, te ayudarán a pensar sobre el respeto a otras culturas.
 


 

05. Pegar un chicle en Potsdamer Platz.

Sí, lo sabemos. Es una guarrada total. Pero no serás el primero ni el último en hacerlo. No todos los restos del muro están así de “coloridos”, sólo si te acercas al Potsdamer Platz. Nos ha encantado la explicación que da Lázaro I. Rodríguez a esta costumbre, que es “la expresión del desprecio y el repudio a todo lo que representan las barreras”. Así que en vez de dejar el chicle bajo la mesa, mejor pégalo contra el desprecio del nazismo.
 


 

06. Recorrer enterita la East Side Gallery.

Hay zonas del muro que ver en Berlín que sí son agradables de ver. Para eso tendrás que salir fuera del centro turístico y acercarte al barrio de Friedrichshain. En uno de nuestros artículos ya os mostramos esta galería urbana. En casi kilómetro y medio verás muchas obras de graffitti que hablan del ansia de libertad. Asimismo este Muro de Berlín plasma momentos mágicos como el que embelesó a David.
 
Dmitri Vrubel: Mein Gott hilf mir, diese tödliche Liebe zu überleben.





07. Perderte buscando museos.

Hay muchos más centros artísticos que ver en Berlín, aparte de la Isla de los Museos. Otros tantos están localizados entorno a la calle Potsdamer. Pero buscando otros como el Bauhaus Archive o el Schwules Museum (o Museo Gay) dimos unas vueltas increíbles. Al menos nos sirvió para conectar aún más con el Berlín más allá de sus típicas zonas turísticas y conocer sus barrios residenciales.
 
Museo Archivo Bauhaus.


 

08. Visitar la Iglesia Memorial del Káiser Guillermo I.

Esa buena vuelta (hay que decir también que nos ahorrarnos el metro) nos llevó además hasta los restos de la Iglesia Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche (así, con todas sus letras). Los Aliados masacraron este edificio durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que hoy nos llega son unos curiosos restos: su torre principal y los mosaicos interiores que hablan de las hazañas del Emperador. A su lado, una capilla exageradamente moderna.
 


 

09. Comer currywurst.

Qué ver en Berlín y también, ¡qué comer! Populares de la zona austro-germánica son las salchichas, gordas y bien apretadas. Siempre nos arrepentiremos de no haber ido al Museo del Currywurst. Sin embargo nos resarcimos en uno de sus puestos ambulantes donde las sirven a la manera local: bien de ketchup y bien de curry, con unas buenas hogazas de pan para mojar. Köstlich!


 

10. Conducir un Trabant.

Acabamos esta particular selección con la mejor de las salidas. ¡En trabant! Una de las cosas que ver en Berlín son sus tradicionales coches “comunistas”. Los verás en museos, pero también agencias que te alquilan uno de estos compactos utilitarios. Nosotros tuvimos oportunidad de subirnos a un ‘trabi’ en el Museo de la DDR. Aunque David casi nos estampa (en el simulador, claro).
 

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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