Amsterdam: la ciudad de la libertad que no fue sueño

Para empezar os vamos a dar un titular de entrada: Amsterdam es una ciudad diferente a todas las que hayáis visitado. Pero, ¿cualquiera no lo es? Sí, tiene sus museos, sus monumentos, su gastronomía peculiar… Sin embargo a todo lo ya preconcebido incluso ofrece lo que pocas o ninguna de las ciudades europeas, un ambiente la mar de distendido. Esto es gracias a ese lema tan universal del que muchos hablan pero que nadie ha hecho tan suyo como la capital de Holanda: vive y deja vivir.




Nosotros decidimos viajar a Amsterdam en época de semana santa, allá por 2012. No, no fuimos para ir de procesiones. De hecho casi la mitad del país se confiesa agnóstico. Esto ya es un indicativo de que lo que disfrutan los neerlandeses son de aquellas prácticas que verdaderamente les hace felices (sí, hablaremos del Barrio Rojo y marihuana más adelante). Muchos turistas se quedan con ese concepto de desenfreno cuando hablan de Amsterdam, pero la ciudad es mucho más y os lo vamos a contar según lo vivimos.

Si Amsterdam tiene un punto caliente, esa es la Plaza Dam. Es como la Puerta del Sol o Picadilly Circus. Allí la gente se sienta en el mismo suelo a echar el rato, y lo mismo hay un artesano haciendo los famosos zuecos de madera como está Darth Vader y otros personajes para que te eches una foto con ellos. Al final lo de menos va a ser el Palacio Real de Holanda y la Iglesia Nueva judía, que están haciendo una esquina a la plaza. El Palacio Real no es inmponente, como gusta al resto de casas reales europeas. Sí que visitamos la Iglesia Nueva (o Nieuwe Kerk), que nos llamó más la atención por que cumple la gestión a partes iguales de tienda judía, con su librería y objetos de culto.

 

 
Como habréis visto en el vídeo de nuestra visita turística, Amsterdam es una ciudad que ofrece mil y una alternativas. Una de ellas, comprar condones de todas las formas imaginables (como bien os ha ilustrado David). También os hemos enseñado su zona gay, que allí es como una calle más. Holanda es uno de los primeros sitios donde dejó de ser tabú, más que nada porque como os dijimos, a los neerlandeses les importa un pito la vida de los demás. Por eso nos descolocó que muchas casas tuviesen las cortinas abiertas, sin ningún pudor a mostrar a los paseantes lo que hacen o dejan de hacer.

Venga, hablemos del Barrio Rojo, que sé que lo estáis deseando. En efecto, nos encontramos con distintas calles en Amsterdam donde voluptuosas mujeres se exhiben en ventanales y puertas como productos, con ese foco llamativo rojo. Cuando consiguen cliente no va a ser las cortinas lo único que va a estar corrido. Como quisimos vivir intensamente la zona, entramos a un peep show. En mi caso poco disfruté, porque para ahorrar pelas me colé con Lindsay en la misma cabina, donde había una cama que daba vueltas. La misma mujer que se despelotaba me echó porque está prohibido ver el espectáculo de dos en dos.

No ir a un coffee-shop en Amsterdam es no mezclarse con su cultura. La marihuana, no nos engañemos, es uno de los principales atractivos turísticos, tanto que te lo puedes encontrar en muffins, chupa-chups, chocolate (pero chocolate de verdad, el de cacao)… Eso sí, sólo se puede consumir dentro de estos establecimientos y en pequeñas cantidades. Pero no os tiréis de los pelos, porque con el muffin nosotros tuvimos más que suficiente…




En otros artículos os hemos hablado de nuestro paso por el Rijksmuseum, que alberga los mejores cuadros del Siglo de Oro holandés, así como del Sexmuseum, que no está entre el top spot de Amsterdam pero sí que fue una de las visitas más curiosas. También nos dejamos caer por el Amsterdam Arena, el estadio donde juega el Ájax. Fue lo más alejado del centro urbano donde estuvimos. Pero a tener del vídeo, ¡valió la pena!

Quizás menos popular que todo eso sea el Mercado de las Flores. Y muy injusto. Está en situado en el canal Singel y hay una variedad de plantas que os sorprendería (la planta carnívora me dejó boquiabierto, como ella misma). Hablando de canales, muchos sabréis que Amsterdam es conocida como una de las “Venecia del Norte”. Y es que la ciudad ha ido creciendo ¡por debajo del nivel del mar! Como bien comenté en el vídeo, hay una innegable cultura de las casas sobre canal porque los barcos llenan las orillas usados como hogares, con sus terrazas y jardines. Exotismo acuático en estado puro.

Otra de las visitas imprescindibles en Amsterdam fue la Casa de Ana Frank, donde se encontró su famoso diario. Junto al Monumento al Holocausto y la Topografía del Terror en Berlín, fue una de nuestras visitas más sobrecogedoras, porque ves cómo vivían tantas personas hacinadas por culpa de la persecución nazi contra los judíos. Sobre todo cuando traspasas la reconstrucción de la estantería, tras la que se escondían.
 

 
Poco queda más que decir que no haya concluido al final del vídeo. Bueno, no dije que la croqueta es su símbolo gastronómico. Claro que la probamos, ¡hasta en una McHamburgesa! Como os hemos mostrado, Amsterdam no es simplemente una ciudad. Representa una cultura de ensueño, donde la libertad es su auténtica bandera y el ‘qué dirán’, una chorrada. Y es la capital de los Países Bajos nos mostró que las utopías pueden hacerse realidad.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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