Luces y sombras de París, la ciudad de la luz

Ya ha llovido bastante desde que visitamos París, la ciudad de la luz, en semana santa del 2015. Sin embargo todavía tenemos recuerdos de ella. Algunos buenos y otros quizás mejorables. Pero sin duda son más las cosas positivas que negativas las que nos llevamos con nosotros. París es una de las grandes capitales europeas y una de las que hay que visitar sí o sí. Os contamos las luces y las sombras de la capital francesa, y si nos dejó deslumbrados o no.




Como siempre (muy a nuestro estilo) fuimos con la clara idea de hacerlo todo al low cost. No creo que haga falta que os diga que cogimos una línea de bajo coste ni cual fue (por si alguno está despistado, sí, fue Ryanair). El problema de viajar a Paris en low cost es que la mayoría de estas compañías no vuelan a los aeropuertos más cercanos de la ciudad, que son París-Orly y París-Charles de Gaulle. A nosotros Ryanair nos dejó en el de París-Beauvais Tillé, a bastantes kilómetros de la ciudad. Esto significa un buen rato en autobús (o en taxi si os veis capaces de afrontar el gasto).

Tras más de dos horas en transporte público por fin se llega a París, la Ciudad de la luz. En un principio nos llamó la atención la suciedad que encontramos en las afueras. Aunque curiosamente no en el centro, a pesar de la gran afluencia de turistas que hay. Lo primero que hicimos una vez pisamos la ciudad fue ir directamente a nuestro hotel. Se trataba del Hotel Saint-Sebastien. No es que fuera especialmente lujoso (los edredones de la habitación eran tan antiguos que ni los he visto en casa de mi abuela), pero estaba relativamente en el centro. Yendo a pié podías estar en el Louvre en 40 minutos aproximadamente. Pero si no se quiere caminar también hay una parada de metro cerca, la de Saint Sebastien-Froissart.
 

 
Nosotros, como buenos culturetas que somos, nos hicimos acopio del Paris Museum Pass. Se puede comprar en la propia ciudad pero si queréis ahorrar tiempo lo podéis comprar en linea (hay que pagar los gastos de envío). Si vivís en Barcelona o en Madrid podréis comprar en Atout France. En el caso de Madrid está en la calle Serrano, 40, 2º derecha. También podéis ir a recogerlo ahí en caso de que hagáis escala en la ciudad.

A nosotros el París Museum Pass nos fue la mar de útil. Salvo que seas menor de 26 años (sólo si eres ciudadano europeo) vas a tener que pagar las entradas a los museos. Por poneros un ejemplo Versalles cuesta 18€ y la entrada al Louvre son 15€ (solo en estos dos lugares nos gastamos 33€). Se puede comprar para 2, 4 y 6 días. Nosotros elegimos el de 2 días y nos costó 48€. Por el número de museos que visitamos (Louvre, D’Orsay, Versalles, las torres y la cripta de París, Notre Dame y un largo etcétera) nos ahorramos bastante dinero en entradas.

También estuvimos en otros lugares que no incluía el París Museum Pass. Uno de ellos fue la emblemática Torre Eiffel. Como somos chicos jóvenes y atléticos (y un poco agarradetes, ya que son 7€ frente a los 11€ por ascensor), decidimos subir por las escaleras hasta la segunda planta. Cualquiera que lo haya hecho lo sabe. Las vistas desde esta zona son de quitar el hipo. Pero si desde arriba es impresionante de noche desde lo lejos lo es todavía más. Cada hora en punto se ilumina como si se tratase de un árbol de navidad. Todo un símbolo de la Ciudad de a luz que los parisinos han sabido conservar. También subimos a la colina de la Basílica de Sacre Cour y merodeamos por el bohemio barrio de Montmartre.
 

 
Ya que estábamos en París, la ciudad de la luz, no podíamos dejar de visitar Disneyland París. El precio de la entrada cambia según la época del año y del día de la semana que vayamos, así como si vamos a visitar uno o los dos parques. A nosotros únicamente nos dio tiempo a ver el Parque Disneyland. Encima tuvimos la mala suerte de que empezó a llover y cancelaron la cabalgata. Por si fuera poco medio parque estaba en obras, por lo que no pudimos entrar en algunas atracciones. La mayoría del tiempo la vais a gastar en las enormes colas. Como recomendación, si os gustaría visitar bien el parque es mejor comprar un paquete vacacional, ya que los que están en los hoteles tienen entrada prioritaria a algunas atracciones.

Ahora es el momento de hablar del ‘papeo’. Si París además de la ciudad de la luz es considerada una de las capitales gastronómicas del Mundo será por algo. Pero no os preocupéis que en la ciudad se pueden encontrar lugares muy ricos y a buen precio donde comer. Nosotros antes del viaje buscamos algunos restaurantes baratos, los que podéis ver en este otro artículo.

En definitiva, la capital francesa supuso en hito en nuestra carrera viajera. Podríamos volver porque principalmente se nos quedaron cosas sin visitar como el Museo Militar donde está enterrado Napoleón, la Sainte-Chapelle, ver un espectáculo en el Moulin Rouge (para cuando podamos permitirnos económicamente la entrada), los Campos Elíseos y tomar una fondue de chocolate. No fue un viaje tampoco para tirar cohetes. No nos sorprendió nada de lo que vimos porque todo era tal como vemos en las películas. Cosas del turismo de masas. Así que más que fuego a París le costó encendernos una chispa.

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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