Ruta del Quijote: más allá del viaje literario

Os hemos dado la tabarra desde semanas atrás con la Ruta del Quijote. En este artículo os vamos a contar los entresijos de ese viaje que nos llevó por algunos de los pueblos más castizos de Castilla La Mancha. Lo que se pretendía como un viaje diferente se convirtió en algo más que un paseo cultural a través del universo literario de Miguel de Cervantes y su obra magna, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha. Significó también una ruta gastronómica, étnica, histórica y de todo lo que se os ocurra. Esto fue todo lo que nos ‘ocurriose’ en tan noble tierra:



Nuestra Ruta del Quijote parte desde Madrid hacia nuestra primera parada, Esquivias, ya en la provincia de Toledo, donde Miguel de Cervantes vivió entre 1584 y 1587, unos años antes de escribir El Quijote. Vimos por fuera la Iglesia de Nuestra Señora de La Asunción, lugar donde se casó con la esquiviana Catalina de Salazar y Palacios (aunque de ese primitivo lugar queda bien poco), y fuimos a la Casa-Museo de Cervantes, una antigua casona de labradores acomodados en propiedad de Alonso Quijada (supuesta inspiración de su personaje Alonso Quijano), quien dio en uso al matrimonio. La visita vale 3€, pero merece bastante la pena porque la guía nos hizo un buen recorrido y se explicó muy bien.

Sobre las 15h. ya estábamos en el Casco Antiguo de Toledo. No os vamos a dar muchos detalles porque hay un artículo monográfico dedicado a la visita. Miguel de Cervantes, cuya escultura está bajando el Arco de La Sangre, ambientó su novela ejemplar La Ilustre Fregona en Toledo. Aquí hicimos noche, en el albergue Oasis Backpackers Toledo, que a pesar de preferíamos habitación propia, nos dejamos llevar por su terraza con vistas a los tejados del viejo Toledo.

‘Acabose’ nuestro primer día para visitar en el segundo quizás el lugar más imprescindible de la Ruta del Quijote, uno de los iconos además más representativos de nuestra cultura: los molinos de viento. Hicimos un alto en el pueblo de Consuegra pues, aunque no guarda conexión con la obra, sí nos habían recomendado ver su hilera de molinos junto al Castillo de Consuegra. Una vez en Campo de Criptana comimos en el Restaurante Las Musas, que a pesar de no ser precisamente barato (15€ el menú), probablemente sea donde nos llevamos el mejor recuerdo gastronómico.
 

 
Como la Oficina de Turismo no abría hasta las 17h., hicimos tiempo en El Toboso, a media hora en coche. Es el pueblo más pequeño que nos encontramos en nuestra Ruta del Quijote ‘express’, y aunque tiene su propio Museo Cervantino y el Museo de Humor Gráfico, optamos por pasar por la Casa de Dulcinea como bien vísteis en el vídeo-resumen anterior. En este caserón habitó Ana Martínez Zarco de Morales, quien Cervantes se inspiró para el personaje femenino. Su visita nada tiene que ver con la de Esquivias, pues es más pequeña y no es guiada salvo por unos paneles que puedes leer si tienes paciencia. Lo característico es su patio con animales y una enorme prensa de aceite.

Volvimos a la provincia de Cuidad Real hacia Campos de Criptana, cuya visita también os desgranamos en un anterior artículo sobre los Molinos del Quijote. En ella aprendimos su uso originario, porque hoy todos se mantienen como curiosos museos temáticos. Como no habían variadas alternativas y mucho menos económicas en estos pueblos, nos dirigimos hasta la ciudad de Tomelloso para pernoctar en el Hostal Núñez Tomelloso, un sitio muy bien reformado con cuadros del ‘chino’.

Un lugar importante sobre el que discutimos si ir o no ir fue las Cuevas de Montesinos. Aquí Don Quijote sufrió un episodio de ensoñación, pero viendo imágenes y vídeos semanas antes no nos había parecido especialmente fascinante. Y es que para su visita hay que reservar cita con antelación, ya que además está a cargo de una empresa privada. Aunque respondieron por email a nuestras dudas, decidimos finalmente no visitarlo por si nos quedábamos cortos de tiempo (que al final no, así que os aconsejamos daros un salto).

 

 

Nos quedamos impresionados al llegar a Villanueva de Los Infantes por la cantidad de turistas domingueros que estaban allí para pasar la mañana (porque por la tarde se vació). Se trata de ‘aquel pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme’, que algunos historiadores cervantistas ponen en duda que sea este. Igualmente aquí encontraremos la Casa del Caballero del Verde Gabán, descrita en la segunda parte del Quijote. Aunque sea de propiedad privada, su dueño abre sus puertas al patio de vez en cuando. En nuestra visita no tuvimos mucha suerte. De todas formas este pueblo tiene numerosos lugares históricos y preciosos que ver: La Alhóndiga, la Casa de La Inquisición, el Palacio de Don Manolito, el Convento de Santo Domingo… Y es que este lugar es también famoso por ser donde murió Quevedo, cuya habitación visitamos.

Como íbamos demasiado bien de tiempo (os dijimos que corto no nos quedamos) paramos en Valdepeñas a tomarnos el cafecito en su Plaza Mayor. Nuestra meta era Almagro. La recepcionista del Hostal San Francisco, un muy modesto sitio donde hicimos noche, nos comentó que precisamente al ser sábado se celebraba una obra de teatro en el Corral de Comedias. Por vivir la experiencia entramos a ver Gangarilla. El Día del Acabose, una comedia clásica de Arturo Echevarren.




En nuestro cuarto y último día de la Ruta del Quijote 'express' volvimos al Corral de Comedias de Almagro, después de desayunar unas porras en la Plaza Mayor. Y es que los domingos por la mañana organiza una visita teatralizada donde unos actores representan una obra de tal manera que hablan del pasado y uso que se le daba a este tipo de escenarios. Muuuy recomendado, pues es hasta gracioso. Almagro no es sólo eso. También paseamos por sus añejas calles y entramos en sus iglesias renacentistas. Por supuesto que entramos en el Museo Nacional del Teatro, que guarda maquetas y curiosos trajes teatrales.

La tarde se nos quedaba libre. En principio pensábamos ir a Ciudad Real, donde hay otro museo dedicado a Cervantes. Pero al ser domingo y como otros centros, estaría cerrado. Así que volvimos a Madrid, a Alcalá de Henares, y pillamos cerrado el Museo-Casa Natal de Cervantes por muy poco. De todas formas nos dejamos sorprender por su calle mayor porticada. Volvimos a casa algo reventados, no os vamos a engañar. Mucho pateo, mucha comilona. Pero de eso se trataba, de disfrutar. Por este motivo os aconsejamos seguir nuestros pasos por la Ruta del Quijote 'express' que ya os desgranamos en una guía práctica.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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