Los molinos de El Quijote: visita a los gigantes de viento

Si nos preguntamos cuál es la imagen icónica de El Quijote, esa es claramente la de los famosos molinos de viento. El Ingenioso Hidalgo de La Mancha confundió estas máquinas con peligrosos gigantes, en uno de sus delirios. Ese pasaje los ha convertido en todo un referente cultural. Obras de arte incluso canciones se han inspirado en ellos como lo hiciera Miguel de Cervantes en el Siglo de Oro. Pero también son un referente ineludible de visita, tanto si hacemos la Ruta del Quijote por Castilla La Mancha como si no. Nosotros fuimos a su encuentro y os contamos cómo fue.




Cuando organizamos nuestra Ruta del Quijote ‘express’ por Castilla La Mancha, tuvimos claro que los molinos de viento entraban sí o sí en el viaje. Los molinos más populares son los que se encuentran en el pueblo de Campo de Criptana, en Ciudad Real. Pero los hay esparcidos en buena parte de la llanura manchega. En realidad, el texto de Cervantes no especifica a qué localidad hace referencia. Pero lo cierto es que muchos curiosos se dejan caer en Campo de Criptana puesto que además están establecidos como auténticos museos.

Si vais allí, aseguraos de que pilláis abierta la Oficina de Turismo. Lo ideal no es sólo pararse a hacer fotos, sino entrar en su interior para conocer mucho más de cerca la historia que os puede contar cada uno. La propia Oficina cuenta con diversos guías que organizan visitas guiadas a cada uno de ellos (por 2€) en función de los interesados. Son un total de diez molinos, cada uno de ellos dedicados a un museo temático: uno al vino, otro a la poesía, e incluso a instrumentos de labranza. Pero el que más destaca es el Molino Culebro, que rinde tributo a Sara Montiel (Saritísima), que es oriunda del pueblo. Muchos se quejan de que no tiene gran cosa: son tres plantas con trajes, fotos y un piano. Aquello es como el plató de Cine de Barrio, así que está muy ambientado.
 

 
El guía no se lució demasiado al explicarnos un poco de la vida de esta gran artista manchega, pero disfrutamos aunque sea de algunas curiosidades como los carteles de sus películas y hasta de un busto escultórico. Sin embargo dio muchas más explicaciones cuando visitamos otro de los molinos, el Molino Infanto, uno de los tres únicos que conserva su maquinara original (el resto están vaciados para albergar dichos museos). En el vídeo os contamos un poco su función y otros datos históricos. Aunque, por desgracia, no hay imagen de su interior porque nos prohibieron grabar. ¡Ni que la lente tuviera rayos X para destruir la molienda!
 

 
Peeeeero sí que os hemos enseñado imágenes del interior de otro molino, localizado este en Consuegra (Toledo), otro de los pueblos donde deberíais parar. Sus molinos son menos y más recientes en el tiempo, aunque podéis adentraros en la tienda que hay en el interior de uno de ellos, que su ‘salao’ dependiente os invitará a subir y ver lo que queda de la maquinaria. No fuimos más allá por la prisa que teníamos, pero nos quedaron ganas de visitar de paso el Castillo de Consuegra, junto al resto de los molinos. Así que ya sabéis, arrancar el coche y a enfrentarse a estos gigantes de viento.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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