Palacio de Versalles: el ejemplo construído de la opulencia monárquica

Una de las visitas ineludibles si vais de turismo por París es al Palacio de Versalles, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979. No está en la misma ciudad, sino que tendréis que coger un tren para llegar hasta el pueblo del que toma el nombre. ¿Que si merece la pena? ¡Desde luego que sí! Nosotros fuimos en nuestro viaje de 2015 y entraba de cajón en nuestros planes. No nos fuimos decepcionados. De hecho estuvimos unas cuatro horas y se nos hizo corto. Lógico, si estamos hablando de la residencia monárquica por excelencia de Europa.




En concreto, el Palacio de Versalles queda a casi 30 kilómetros del centro de París, aunque nosotros que fuimos en tren o RER (línea C5) tardamos una hora en llegar. Una vez en la parada Versailles Rive-Droite no tuvimos problemas en dar con el recinto. Simplemente seguimos a la marabunta de gente hacia la derecha, haciendo esquina con la Oficina de Turismo. Nosotros no entramos salvo para usar la señal WiFi un momento, pues desde allí se abría un ajardinado boulevard hacia las puertas del Palacio de Versalles y no hubo pérdida.

Ahora bien, si queréis aprovechar bien el día id bastante antes de su apertura (de 9.00 a 17.30h, 18.30h en verano), y no sólo por lo que tardéis de camino. Y es que las colas para entrar son apabullantes (y eso que fuimos un miércoles). No os confiéis si vais con el Paris Museum Passya que igualmente la entrada ‘exclusiva’ para sus valedores competía en cola con las que iban por libre. Tardaríamos como unos 40 minutos en pasar por los arcos de seguridad, aunque se nos hizo corto grabando monerías en el exterior:
 

 
Lo primero que vimos al entrar en el Palacio de Versalles fue su Capilla Real, sacro lugar que en otros lugares son puros centros de atención pero que en este caso era lo de menos. Más impresionantes eran las otras 700 estancias que tiene el recinto aproximadamente, entre habitaciones, galerías de arte y salas de ocio. Uno de los detalles que más nos llamaron la atención fue la altura de las camas y sofás (una sublime demostración de que por algo les llamaban ‘altezas’).

En el vídeo anterior acerca de nuestra visita al Palacio de Versalles os hemos contado su origen, su historia (con especial hincapié en la Galería de Los Espejos) y hasta su fin como residencia real, que apenas duró un siglo en ella. Después de la expulsión de la monarquía en Francia, muchos de los muebles fueron vendidos. Se han ido tratando de rescatar como parte de la fuerte obra de restauración que se ha ido desarrollando durante décadas, pues la Revolución francesa lo dejó en mal estado. Apenas lo vamos a notar, pues el aire suntuoso y el gusto por los pequeños detalles nos fascinó.
 

 

El final de la visita al Palacio de Versalles nos llevó hasta su descomunal jardín (hasta la palabra ‘descomunal’ le queda corto), ocupando 800 hectáreas sobre el terreno. Recorrerlo en su totalidad es todo un reto si no se va a bordo de los pequeños trenes que salen desde el Palacio. Nosotros, por el tiempo ajustado, optamos por sentarnos cerca del edificio y almorzar frente a una de sus tantas fuentes, una actividad sencilla pero en un entorno tranquilo, fresco y abierto al cielo, tan inmenso como el propio Palacio de Versalles.
 

    • Web: Palacio de Versalles.
    • Precio: 15€; gratis, menores de 18 años y ciudadanos de la UE entre 18 y 25.
    • Horario: 09 – 17:30 horas (18:30 entre abril y octubre). Lunes, cerrado.

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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