Camino de Santiago: guía, consejos y todo lo que hay que saber

Hacer el Camino de Santiago no es como ir de vacaciones a Roma. Ni de lejos son unas vacaciones placenteras, así de claro. Es una experiencia que nada tiene que ver con el turismo al uso. Se trata más bien de una aventura, de vivir algo distinto a esos viajes a los que estamos acostumbrados, y que pone a prueba nuestro aguante físico y mental. Durante los últimos tres meses os hemos detallado cómo vivimos en primera persona la peregrinación hasta Santiago de Compostela. En esta entrada os hacemos un resumen de cómo lo preparamos desde casa, de cómo nos organizamos durante el recorrido, de cómo afrontamos los imprevistos, nuestras recomendaciones y tips… Un compendio para que os hagáis una idea de qué es realmente el Camino de Santiago y que esperemos que os sirva de guía si decidís llevarlo a cabo.




La decisión: ¿por qué hacer el Camino de Santiago?

Os fuimos sinceros. Recorrer el Camino de Santiago es duro. Fue algo que tuvimos en cuenta a la hora de decidirnos. Pero así y todo lo tuvimos claro. Los objetivos que se marca cada cual es personal, pero aquí hemos hablado de varias en sus correspondientes artículos:

A nosotros nos gustan los retos, y si son viajeros, mejor. Aparte de esto nos consideramos dos chicos que solemos caminar mucho en nuestro día a día y nos vimos capaces. PIIIII. ¡Primer error! Aunque uno se vea fuerte, hay que entrenarse previamente para esto. Lo comprendimos en nuestro primer día del Camino de Santiago, que es más difícil de lo que uno piensa y escucha de oídas.

Por eso os pedimos que reflexionéis bien. Muchos pensarán que si Esperanza Aguirre recorrió el Camino de Santiago, cualquiera puede hacerlo. Es mucho más fácil planearlo con los amigotes una noche de copas que llevarlo a la práctica, ya que nos encontramos con gente insegura de continuar hasta Santiago de Compostela y que abandonó. Tampoco queremos desanimaros. Desde luego que vale la pena (sobre todo si seguís nuestros consejos), pues contemplaréis parajes increíbles y os aportará una maravillosa experiencia de vida, que es lo que muchos vamos buscando.


¿Qué camino podemos tomar?

Escribimos un artículo sobre las más de 15 rutas existentes, que conectan cualquier punto de la Península Ibérica con Santiago de Compostela. Además la podéis adaptar a vuestras necesidades. Por ejemplo, nosotros escogimos hacer el Camino Francés, el más popular pero al mismo tiempo de los más largos (empieza 940 kilómetros atrás, desde Francia). Hacerlo entero podría llevar más de un mes.

Decidimos atajar y engancharnos en Ponferrada, León, poco más de 200 kilómetros y que hicimos en 9 días. Podéis recorrer al día los kilómetros que queráis, pero nosotros nos fijamos en las etapas pre-establecidas de la web de Eroski Consumer (cuenta con detalles útiles de cada tramo del Camino de Santiago). De esta manera nos ayudaba planear el día que llegaríamos a Santiago de Compostela antes de salir de casa.


Los preparativos: cómo entrenarse y organizar la mochila.

Este es un factor clave, pues de lo que hagamos antes de salir de casa va a depender el desarrollo de nuestro Camino de Santiago. En primer lugar, como bien os sugerimos, conviene entrenarse físicamente. Quizás eres de los que vayan al gimnasio todos los días, pero con ello no basta. Hay que ir con los pies preparados. Nosotros no lo hicimos y el primer día nos acostamos con las plantas llenas de bolsas, de forma que a la mañana siguiente tuvimos que abandonar. En nuestro caso, desde dos semanas antes tomamos los menos vehículos posibles. Y un par de días caminamos por la ciudad dos o tres horas. Los pies han de ir acostumbrándose a ese trasiego poco a poco. El contenido de nuestra mochila es otra cuestión determinante.

El contenido de la mochila es esencial. En ese artículo os enumeramos aquellas cosas que no deberían faltar en cuanto a mudas, elementos de higiene y salud… Incluso la mochila en sí debe tenerse muy en cuenta. Nosotros nos compramos unas Quechua para la ocasión en Decathlon (son importantes las sujeciones y el respaldo acolchado, para que nuestra columna no sufra durante los desplazamientos cuando cargue con ella).


La credencial y la Compostela: cómo conseguirlas.

Hacer senderismo gratuitamente por Galicia está muy bien. Pero la gracia está en que ese esfuerzo sea recompensado por la Compostelaun certificado expedido por el Cabildo de la Iglesia Metropolitana de Santiago. Originaria del siglo XIII, servía entonces para expiar los pecados y tener un justificante para consideraciones sociales y religiosas. Hoy en día no es más que un preciado recuerdo.

Para obtener la Compostela hay que hacerse con la credencialque es como una cartilla de puntos. La credencial puede obtenerse en las diferentes Iglesias, las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, las Cofradías, algunos albergues y en otras instituciones autorizadas. Esta es gratuita (aunque en ciertos sitios pidan la voluntad, qué menos), y tenemos que cumplimentarla con nuestros datos. Es importante porque sólo con ella podemos acceder a los albergues municipales. En estos sitios, así como en las parroquias, bares, tiendas… podemos conseguir los sellos. La obligación es uno por día, salvo en los últimos 100 kilómetros, que serán dos.

 

Por cierto, hay otro requisito para obtener la Compostela. Y es que hay un mínimo fijado de 100 kilómetros si decides ir a pie (200 si vas a caballo o en bicicleta). Por esta razón nos cruzamos con el doble de peregrinos una vez llegados a la ciudad de Sarriá, en Lugo, pues dista esos 100 kilómetros de Santiago de Compostela, de forma que el 30% de los peregrinos empezaban desde ahí (en segundo lugar, desde Saint Jean Pied de Port, en Roncesvalles, según estadísticas de 2016).

Una vez llegues a Santiago de Compostela, hay que dirigirse a la Oficina del Peregrino (Rúa das Carretas, 33) donde te verificarán la credencial y así te será concedida la Compostela. Tienes más información sobre la Oficina del Peregrino en los siguientes enlaces:


El alojamiento: ventajas y desventajas.

El descanso del peregrino es primordial. Por eso hay que elegir bien el sitio donde nos quedemos a dormir. Un hotel no es una opción que consideremos lógica dado el carácter del viaje. Lo más habitual es quedarse en albergues. Los hay privados y los hay públicos. Nuestra recomendación es alojarse en las instalaciones municipales, pues es una garantía de buen estado, limpieza, confort y posibles servicios. Por esta razón se llenan enseguida de peregrinos, y este es su mayor hándicap. Las plazas son muy limitadas y en muchos casos se agotan durante el mediodía.

Otra opción es dormir al raso. Hay quienes lo hacen cuando les pilla la noche enmedio de un bosque y no pueden continuar. Una caseta de campaña te puede salvar la vida, aunque es una carga más. Es duro pernoctar al aire libre porque el frío del norte pega fuerte aunque sea verano.


¡Vive la experiencia!

Llegados a este punto no nos quedan más sugerencias más que añadir. El resto lo debes poner tú: tu propia experiencia. Sin embargo es innegable que ayuda bastante conocer las vivencias de otros, que nos haga una idea de lo que nos podemos encontrar y nos ayude a prevenir problemas. Por eso durante los últimos tres meses hemos ido relatando nuestras experiencias en primera persona al dedillo. Os animamos a consultarlas y, si tenéis alguna otra duda que este post no ha contemplado, siempre podéis hacérnosla llegar, que os ayudaremos encantados. ¡Buen camino!

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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