Camino de Santiago: El Diario, jornada 8

Octavo día de nuestro Camino de Santiago. Ya ha pasado más de una semana desde que empezáramos en León y por fin vivimos nuestra penúltima jornada. Salimos del pueblo de Arzúa con las mismas ganas de días anteriores, sobre todo porque nos esperaba un tramo prácticamente llano, con alguna que otra pendiente cuesta abajo eso sí. No hubo grandes sobresaltos, por lo que nos pasamos el recorrido inmersos en nuestras particulares reflexiones. Si a Shirley McLaine le dio para un libro, ¡nosotros necesitaríamos una saga por volúmenes!
 

 
Como habréis visto en el vídeo-capítulo de la octava jornada, arrancamos el día con un fulgurante amanecer. Visto así, con su musiquilla y todo, parece encantador. ¡Y lo es! Pero el frío gallego mañanero te deja aún más petrificado y (eso que era verano). No sabemos si fue por esta conjunción de la naturaleza que nos perdió porque, en efecto, nos perdimos por Preguntoño, entre sus campos de cultivo y bosques de eucalipto. Volvemos a insistir en la importancia de fijarse en las indicaciones, ¡sin fiarse de dónde puedan ir los demás!, que por seguir a unos extranjeros casi nos quedamos a pastar tierras.

Finalmente divisamos una fila continua de peregrinos y pudimos reengancharnos al Camino de Santiago, a pesar de que algunos se iban quedando atrás. El bar tiene la culpa. Es una de nuestras conclusiones finales sobre el Camino de Santiago, el hecho de que esta atracción turística (porque lo es) dé de comer también al sector de la restauración. Y es fenomenal, pues no sólo alimenta la fuerza del peregrino sino también nuestra economía. Lo que pasa es que hay grupos, especialmente de extranjeros, que hacen el Camino de Santiago montados en autobuses, caminan un tramo solamente y acaban en el bar donde les recogen. Como bien decimos en el vídeo, están ellos como para que les den la “barestela” en vez de la Compostela.

Frente a esta pasividad, por el contrario nos encontramos en nuestra ruta con muestras de la peligrosidad que conlleva hacer el Camino de Santiago. En Salceda vimos la placa conmemorativa a Guillermo Watt, un peregrino suizo de 69 años que falleció en ese mismo punto en 1993. Un poco más adelante, la de Myra Brennan, irlandesa de 52 años. Como él otros no pudieron llegar a Santiago por motivos de salud (infartos, derrames cerebrales, muerte súbita, ictus…) o arrollados por vehículos. Más recientemente tenemos el caso excepcional de Denise Thiem, una peregrina estadounidense que fue asesinada en 2015 cerca de Astorga por un ladrón lugareño.




Llegamos a Pedrouzo, en la parroquia de Arca, la última parada de nuestra aventura, cuando aún el albergue municipal no estaba abierto. Fue probablemente nuestra peor noche, ya que compartimos una habitación gigantesca con cerca de 25 peregrinos más y los ronquidos eran más potentes que la Sinfónica de Viena. Tuvimos tiempo para lavar nuestra ropa, cosa que hacíamos cada tres días. En el vídeo, David os habrá mostrado magistralmente cómo se limpian unos calcetines en la pileta con una pastilla de jabón, tal y como se solía hacer antiguamente.

O Pedrouzo es la capital del Concello de O Pino, un núcleo urbano en el que no nos encontraremos con grandes cosas para poder visitar. ¡SALVO en letras mayúsculas porque es un espacio curioso su Iglesia de Santa Eulalia del Arca! Para visitarla tenéis que salir un poco del centro, pero vale la pena. Se trata de un conjunto neoclásico cuyo pos-retablo es una gran concha de viera, símbolo del Camino de Santiago. Desde luego que la decoración no podía ser más temática…

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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