Camino de Santiago: El Diario, jornada 4

Incorporados de lleno en el Camino de Santiago, nuestra cuarta etapa tampoco es que fuese un camino de rosas. Como peregrinos de andar por casa nos enfrentamos a subidas entre frondosos bosques, así como a frenéticas bajadas. Eso sí, disfrutamos un día más de amplias vistas a los montes gallegos, salpicados de robles y vacas, pero especialmente de la ciudad de Sarriá, nuestro próximo objetivo.




Nos levantamos como pollos en Triacastela, aún sin haber amanecido. Y en esas mismas circunstacias tuvimos que tomar la primera decisión: qué ruta tomar ante la bifurcación que se presentaba a la salida del pueblo. Después de nuestra dolorosa experienciadeclinamos hacer 6 kilómetros de más de haber ido en dirección a Samos y optamos por lo más breve, por San Xil. ¡Por allí aún los perros dormían!

El tramo se va a hacer un poco cansino e incluso repetitivo hasta llegar a Alto de Riocabo, y no porque sea aquí donde acabe la subida. El paraje va a ser distinto. Dejamos atrás el triste asfalto por un rato y nos adentramos por senderos hermosos, incluso por debajo del nivel de la tierra. Será curioso ver una máquina de refresco entre tanta maleza, casi fuera de contexto.

En Furela volvemos a la civilización urbana, pero nos cruzaremos con una granja mecanizada donde veremos cómo extraen leche a numerosas cabras. Casi nos liamos al pasar el mojón del kilómetro 119, porque hubo otra bifurcación esta vez no indicada que seguía bien por carretera o bien por tierra. Al final fuimos campo a través y llegamos bien hasta Pintín.

A partir de ahí atravesamos una serie de pequeñas ciudades que se sucedían hasta Sarriá, una ciudad bastante preparada para el peregrino. Cuenta con una oficina que nos asesoró nada más en su entrada. E incluso cuenta con una Peregrinoteca para que no nos falte de nada útil en nuestra mochila durante nuestro Camino de Santiago.

Sarriá es una ciudad modernizada que cuenta con amplios servicios. Fue una delicia pasear por su malecón a orillas del río. Pero sobre todo es un núcleo admirable por los vestigios arquitectónicos con los que cuenta, es de la Calle de los Anticuarios (donde se venden vestigios propios del Camino de Santiago) hasta la Torre do Batallón, del siglo XIII. Pasando eso sí por la Rua Mayor, donde también se encuentra el ayuntamiento. En su pequeñita plaza acabamos la jornada escuchando el concierto del coro vocal Sarricanta, y que podéis también disfrutar en nuestro vídeo-capítulo de esta etapa:
 

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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