Museo del Sexo: lo más caliente de Amsterdam

¿Que nosotros hablamos mucho de museos en nuestros artículos? ¡Que va, hombre! Aunque para ser sinceros son los lugares donde se hace más fácil hacer fotos y vídeos cuando vamos de viaje. Para que no os quejéis hoy vamos a hablar sobre un museo muy diferente y algo “picante” y que seguro que llamará mucho más la atención que otros de los que hemos hablado. La palabra clave es: ¡SEXO!




Todos conocemos Amsterdam no solo por sus molinos de viento o por su queso, sino más bien por ser la Meca de todo aquel que quiera disfrutar del consumo del cannabis en público (en zonas habilitadas para ello, pero en zonas públicas al fin y al cabo) y por su famoso barrio rojo.

Sinceramente no encontramos el museo del porro (ni de la marihuana) pero lo que sí encontramos fue el Museo del Sexo, que aunque parezca mentira no está dentro del Barrio Rojo pero sí que está cerca de él. Ya solo la entrada llama la atención casi pareciendo que estamos entrando a un templo griego, aunque sí a un templo del placer y no para rezar a los dioses.
 

 
La verdad es que el museo es bastante interactivo, contando un poco la historia del sexo de la ciudad, también presentándonos fotos sexuales desde el nacimiento de la fotografía (sí, ya desde esa época estaban salidos) y objetos como muñecos de madera con penes enormes de algunas culturas nómadas. En este punto “caliente” de la capital de Holanda también encontraremos algunas decoraciones “peculiares”, como la fuente de penes para vuestro disfrute (a veces nos encontraremos tantos penes que casi parecerá que estamos en un museo temático para ellos y no de sexo). Las vaginas también se encuentran en algunas salas para deleite de todos.

Tranquilos porque el museo también buscará haceros reír (si no hay cosas que no se entienden en su interior). A pesar de estas partes más divertidas no es recomendable que vayamos con nuestros hijos (como es obvio) salvo que sean mayores de edad (aunque tiene que ser algo incómodo, la verdad ir con tu hijo a un sitio así). Por lo menos la edad mínima para poder acceder es de 16 años.

Seguro que no os impresiona que sea uno de los museos más visitados y rentables de la ciudad, pues no le gusta a la gente poco el morbo de visitar un lugar tan curioso como este. Aún así que no os extrañe que algunos hayan salido decepcionados de este lugar al no encontrarse con lo que esperaban (quizás quieren encontrarse como si estuvieran en una cabina viendo sexo como en el barrio rojo o algo así), algo que queda reflejado en TripAdvisor, donde se le dan 3 estrellas de 5, que aunque no es una nota baja tampoco es la más alta de los museos de la ciudad.

Si quieres pasar un buen rato de risa con amigos (o pareja) este lugar no está nada mal. Recomendamos la visita en cualquier momento.

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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