Disneyland París: un poco chungo para ser Disney

¿Quién de niño no quiso visitar Disneylandia? ¿Quién de pequeño no soñaba con hacerse una foto como Mickey Mouse o Pluto? Bueno, a quien vamos a mentir, incluso ya mayorcitos siempre nos ha hecho ilusión visitar el parque aunque, sinceramente, lo pasaríamos mucho mejor en el caso de montar con nuestros hijos en las Tazas Locas que no solos.




Aprovechando nuestro reciente viaje a la ciudad de París visitamos este famoso parque temático. La gente que no haya visitado el de California (Estados Unidos) que no se preocupe, porque el de París es una réplica exacta del que está en Norteamérica, aunque fue construido bastante más tarde (a principios de los noventa, mientras que el americano ya estaba construido desde los años 50). Aunque España era una posibilidad (por nuestro clima) al final ganó París al ser un lugar que aunque con peor tiempo (como da fe la lluvia en nuestro vídeo) ofrecía una mejor línea de transporte y porque Francia tenía más población que nuestro país, y por lo tanto más potenciales clientes.

Disneyland cuenta en realidad con dos parques en su interior: Disneyland Park y Walt Disney Studios. Nosotros, como solo íbamos un día, decidimos visitar únicamente uno de ellos. La entrada nos costó 45€ al ser compra online y en temporada baja (60€ para los dos parques, aunque nos huele que ya han subido los precios). Para los que quieran montañas rusas y esas cosas recomendamos seriamente dirigirse al Walt Disney Studios, pero el que nosotros elegimos fue el de Disneyland Park. Sí, el más infantil pero sobre todo el más clásico. Además, queríamos ver el popular desfile que cruza Main Street con sus conocidos personajes subidos en carrozas luminiscentes. Finalmente no salió a causa del dichoso clima.

Sin embargo hay que reconocer que nos divertimos bastante con las bromas (el video ha resultado todo un sketch). No era para menos. A pesar de ser uno de los parques más reconocidos la verdad es que nos pareció muy corriente (los de feria no están tan años luz del parisino como podría pensarse). Quizás esté un poco anticuado y sea algo repetitivo. Tanto Les Voyages de Pinocchio, Peter Pan’s Flight o Blanche-Neige et les Sept Nains (vamos a decirlo en su nombre original para que quede rimbombante) viene a ser lo mismo:  te montas en un carro y ves pasar una serie de máquinas pregrabadas que relatan la historia. Lo dicho, mejor con niños.

No pudimos al final subirnos a todas las atracciones. No porque haya muchas. Lo cierto es que basta un día para disfrutarlas, pero el problema es el tiempo que perdimos en las colas para entrar a algunas de ellas (muchas llegaban a la hora de espera). Aunque sí que entramos en las que consideramos más interesantes. En caso de querer visitar alguno de los parques con tiempo recomendamos que visitéis el parque desde primera hora de la mañana porque en caso contrario será imposible que os subáis a muchas.

Para aquellos que os encante la jardinería seguro que os encantará lo bien cuidados que están los jardines en el parque, donde las flores y setos tienen formas de los personajes de Disney. Es uno de los tantos alicientes, como las tiendas de souvenirs, que no son tan caros salvo que os querráis comprar el Castillo de la Bella Durmiente en piedrecitas,  por lo que tendréis que aflojar 120.000€

¡Hasta la próxima y más allá!
 

 

Autor entrada: Vacaciona2 - David

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