5 consejos para volar en Ryanair (y no morir ni consiguiéndolo)

Ryanair no es un invento del siglo XXI. Precisamente este mes de julio cumple 30 años y lo hace por todo lo alto, como la mayor compañía europea por pasajeros. No os vamos a descubrir a estas alturas que se trata de nuestra línea aérea favorita, y lo es por una poderosa razón: sus bajos precios. Ryanair fue la que importó el modelo ‘low cost’, que con la crisis se ha puesto más en boga. Pero muchos no ven en ella más que desventajas (por su cuestionada seguridad, sus asientos estrechos, sus innumerables recargos, su agobiante publicidad a bordo…). Sin embargo no es difícil hacer que esas desventajas dejen de serlo. Sólo hay que seguir estos consejos prácticos que os damos. ¡Sólo decimos que cogemos más aviones que taxis!:



      1. La primera recomendación quizás sea la más importante: ¡la compra! Hay muchos factores implicados para que nuestra compra nos permita ahorrar lo máximo posible (por eso mejor profundicemos en ello en una entrada aparte). Hace no mucho tiempo leí un artículo que descubría el mejor momento para ello. En este caso, ni tan pronto ni tan tarde. Con una antelación entre mes y medio o dos, va que chuta. Además, convendría hacer un seguimiento, es decir, no comprarlo a primeras de cambio. Es posible que baje de precio incluso en las próximas horas. O puede que no. Uno de mis últimos casos fue un viaje a Barcelona desde Gran Canaria. La primera vez estaba a 35€. Esperé y subió a 60€. Podría haberme cortado las venas, pero no. Días después volvió a bajar a 35€. La vida es riesgo. Ahora bien, sí que hay que fiarse de los avisos de enganche en plan “queda 1 asiento en esta tarifa”. Rara vez he visto que vuelvan a reducirla, al menos si la fecha de vuelo es próxima. Por lo demás huelga decir que hay que pasar como de la peste de los siguientes pasos como alquiler de coches, hoteles, embarque prioritario y el dichoso seguro, que es la opción más engañosa (muchas tarjetas de crédito ya incluyen el seguro), sobre todo porque para deshacerse de este recargo hay que buscar el “no quiero asegurarme” escondida entre los países a que da opción.

      2. El equipaje de mano es sin duda uno de los temas que trae mayores quebraderos de cabeza. He presenciado muchos espectáculos en la cola de embarque por parte de pasajeros (no muy habituales de la compañía, imagino) que montan el pollo porque la maleta no entra en el molde de control y les hacen pagar 50 euracos. Es una situación que no entiendo, si en el billete de embarque se indica hasta con dibujitos. Hay quién recomienda usar bolsa blanda para distribuir mejor el contenido, pero yo, todo lo contrario. Con una maleta dura te aseguras imprevistos bultos de más, que a veces nos confiamos y metemos más volumen de lo que debemos. Por el peso sí que no te preocupes, como si dentro llevas piedras y te pasas de los 10 kilos de límite. A menos que tengas que facturar en el mostrador, no te vas a encontrar una báscula en la puerta de embarque. Todavía.

      3. Hasta hace un tiempo los asientos de Ryanair no estaban asignados. El que más corra se lleva el mejor. Por eso madrugaba para ser el primero en llegar y pillar en la fila de emergencia, que por norma internacional gozan de mayor espacio (para estirar las piernas). Debe ser que se coscaron de mi truco y a partir de entonces asignan los asientos aleatoriamente en el momento de facturar. Aún así no hay que relajarse. Como seas el último de la cola es muy previsible que te embarquen el equipaje de mano en bodega (y tengas que sufrir en la llegada la angustiosa cinta) o con suerte quepa en cabina pero tú estés en la fila 6 y sólo haya hueco en la fila 32, y tengas que esperar a que se vacíe el avión para poder ir atrás a por ella, que para el caso es lo mismo. Mejor llegar pronto y colocar la maleta cerca.

      4. Ya estamos dentro del avión. No podemos volver atrás. Toca sufrir la pasarela publicitaria de cosméticos, tarjetas de ‘rasca y gana’, cigarrillos electrónicos… Me parece justo, si tan poco pagamos el billete, que Michael O’Leary quiera ganarse unos durillos extras. El único remedio es echarse a dormir, cosa difícil por los increíbles watios de luz derrochados y megahertzios de los altavoces. ¿Aún más eficaz? Póngase auriculares y échese a ver una película en su tablet o smartphone. Así el viaje se pasa más pronto.




      5. Aunque el vuelo se haría mejor sin la estrechez de los asientos. Como he dicho, los asientos en la fila de emergencia son los auténticos asientos ‘premium’, junto a la primera fila, donde no tienes nada delante. Ahora bien, hay que desembolsar entre 11 y 15 euros. Eso ya es opción de cada uno. Si somos de la Cofradía del Puño Cerrado, reza para que por lo menos te asignen en pasillo para poder escurrir las piernas, o en ventanilla, para no tener que reposar la cabeza en el hombro del compañero. Pero si en el billete ves las butacas B o E, puedes ir empezando a cagarte en todo. No tengo consejos para quien le toque el asiento de enmedio, salvo la paciencia. Por lo general, es recomendable cambiar de postura de vez en cuando para evitar el entumecimiento. Yo suelo cruzar las piernas, así queda más espacio para que circule el aire.

 

    • Bonus track. Un último consejo de regalo, que se puede aplicar a cuaquier compañía en la que viaje. En cada vuelo me pregunto por qué la gente se levanta nada más aterrizar el avión y se dan codazos unos a otros por sacar la maleta. ¿Qué ganan con eso si yo, que permanezco sentado, salgo al mismo tiempo que a ese que veo de pie frente a mí sudando la gota gorda? Vuelvo a repetir: tengan paciencia. Sólo de ustedes depende que el vuelo sea agradable.

 

Autor entrada: Vacaciona2 - Alberto

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